
Durante estos días he tenido la oportunidad de prospectar varios fabricantes en distintas ciudades de la República y resulta alentador encontrar oportunidades de negocio en empresas del sector automotriz de exportación, que utilizan en su producto final material plástico recuperado, y mejor aún que promueven la compra de material sin requerir intermediarios. El reto es grande: se habla de altos volúmenes y de un compromiso firme con la calidad de entrega. Esto implica adquirir equipos modernos que eviten la contaminación y permitan alcanzar niveles elevados de producción. No es cualquier cosa.
Considero que la industria del reciclado de plástico en nuestro país enfrenta desafíos importantes: como son altos costos en mano de obra, energía eléctrica y logística de recolección, además de la merma propia del proceso. Desafortunadamente, los residuos no peligrosos susceptibles de ser reciclados han sufrido una baja en precios. A esto se suma un tipo de cambio favorable que facilita al transformador adquirir resina virgen, haciendo que el material reciclado pierda terreno.
Adicionalmente, la situación económica en Estados Unidos y el cierre de compras de materiales por parte de China han provocado una contracción en la demanda internacional de la mayoría de los productos reciclados. La necesidad nacional no alcanza a compensar esa caída.
Existen, como en todo, empresas orientadas a reciclar productos plásticos que cuentan con los permisos correspondientes. Sin embargo, compiten con aquellas que operan fuera de la ley, reduciendo costos al evadir obligaciones y debilitando a quienes intentan mantenerse en la legalidad. Mal hacen las empresas generadoras en no revisar este tema, pues puede ocasionarles problemas en el futuro.
Hace un par de semanas se publicó la Ley de Economía Circular, sin duda un avance importante. Ahora bien, considero que aún falta claridad, se requieren reglas de operación. Es necesario definir con precisión los mecanismos de apoyo para las empresas que utilicen material reciclado en sus productos y para aquellas que realizan el proceso de recuperación.
El sector del reciclado de plástico en México no carece de oportunidades; carece de condiciones. Necesita mejores precios, volumen, calidad e incentivos que permitan invertir en tecnología. Solo así podremos dejar de ser empresas enfocadas en acopio, compactado y molienda, para convertirnos en transformadores de producto final y construir una industria verdaderamente sólida.
Por: César de la Garza Licón / cesardelagarzalicon@gmail.com