
Por: Carlos Borruel
La muerte de Nemesio Oceguera Cervantes (a) El Mencho, literalmente paralizó México.
Todo el país refugiado en sus casas. En algunos Estados por los bloqueos, quemas de vehículos y temor por la integridad física y en el resto del territorio atrapados por las noticias de la televisión y redes sociales.
Fue un operativo quirúrgico fruto de los datos que aportó el aparato de inteligencia de Estados Unidos y la operación en tierra por parte del Ejército Mexicano que no avisó ni a García Harfuch, mucho menos a las autoridades locales de lo que iba a acontecer, tal y como mandan los canones para garantizar el éxito de la misión.
En reacciones inmediatas, Estados Unidos y analistas serios felicitaron a la Presidenta Claudia Sheinbaum por la “baja” del Mencho como la llamó Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA.
Con este hecho, el Gobierno de México garantiza pasar en Marzo la evaluación del gobierno de Trump en materia de combate al narcotráfico y apoyos económicos a través de la iniciativa Mérida.
En lo partidista será lo mismo de siempre.
La oposición descalificando los sucesos bajo cualquier pretexto y Morena exarcebando el logro, que ciertamente lo es, pero que pasada la euforia, tampoco es la solución al problema del narcotráfico en México.
La pregunta es que sucederá en las siguientes horas.
Sin temor a equivocarme, la presencia en la calle de la estructura violenta del Mencho permanecerá dos o tres días retando al gobierno y provocando miedo en la ciudadanía.
Posteriormente habrá de replegarse porque su negocio no es pelearse todos los días con las fuerzas policiales, sino vender toneladas de droga a cuanta persona lo pida en cualquier rincón del país.
La tragedia de este importante suceso, porque sin duda lo es, dado que el Mencho era considerado el capo más importante en el mundo, es que al reorganizare la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación, habrán de surgir dos o tres organizaciones más.
Me explico. El Mencho como Jefe del CJNG era considerado entre los suyos como un dictador que mantenía la unidad y la disciplina de esa agrupación.
De manera lógica, como ha sucedió con otros jefes de Cárteles detenidos, debajo de ellos hay tres o cuatro lugartenientes que habrán de pelear la jefatura y al no unificar el mando, hacer un nuevo cártel en la región que administraban.
Habrá disputas y ajustes entre ellos y por tanto el lugar del Mencho será dividido en tres o cuatro cárteles, mas pequeños o menos grandes, porque la demanda del mercado así lo exige.
El enojo, la expectación, el susto, la condena o el apoyo a lo que sucedió, hace que nadie caiga en cuenta que el origen de la violencia en México está en la parte de la sociedad civil que ha caído en las redes del consumo de drogas.
Mientras las adicciones sigan en aumento, eventos como el de El Mencho, volverán a aparecer en cadena nacional y a conmovernos una y otra vez.
Mientras el consumo genere un negocio con utilidades multimillonarias, la violencia y las organizaciones de narcotráfico permanecerán y se multiplicarán en México.
Falta conciencia en los ciudadanos, estudiantes, trabajadores, jóvenes, adultos, hombres y mujeres, de que cada vez que compran mariguana, cocaína, heroína, extasis, cristal y cualquier otra droga, están patrocinando la violencia y los homicidios que tanto nos preocupan cuando los leemos o vemos en los noticieros.
Mas que miles de policías y soldados en la calles, que se llevan presupuestos que serían más útiles en hospitales, carreteras y servicios, el arma más eficaz para acabar con las grandes organizaciones del narcotráfico, simplemente es reducir el consumo de drogas, reencontrarnos como sociedad y apostarle a la trascendencia como seres humanos.
Ese día, regresará la paz a nuestros hogares y podremos caminar con tranquilidad por las calles de nuestro Estado y nuestro querido México.