
MORELOS (apro).- El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, lanzó un llamado a la paz y a la reconciliación nacional tras los hechos violentos registrados este fin de semana, luego de la caída de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, identificado por autoridades como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en el estado de Jalisco.
El pronunciamiento ocurre tras una serie de reacciones violentas del crimen organizado que, según especialistas en seguridad, suelen manifestarse como demostraciones de fuerza contra rivales y autoridades.
El prelado advirtió que estos hechos no son aislados, sino señales de una dinámica que debilita la estabilidad social, normaliza la violencia y mantiene a amplios sectores de la población en incertidumbre.
Por ello, sostuvo que la respuesta debe ir más allá de operativos temporales y apostar por una estrategia integral basada en legalidad, coordinación institucional y reconstrucción del tejido social para recuperar la gobernabilidad y la paz en México.
El mensaje fue pronunciado durante la homilía dominical en la catedral de Cuernavaca, donde el también obispo de la Diócesis de Cuernavaca convocó a la oración colectiva ante la situación nacional: “Vamos a ofrecer el Ángelus por la paz; en estos momentos, en cuatro ciudades de México hay una violencia tremenda. Vamos a pedir para que la gracia del Espíritu Santo traiga la paz a través de la intercesión de María”.
Durante su mensaje subrayó que la realidad social no determina de manera definitiva el destino de las personas: “No estamos determinados por nuestras caídas ni por la historia violenta que vivimos en México. No. La gracia sobreabunda. Pero cada pequeña concesión erosiona el corazón”.
Añadió que, aun cuando en el entorno público “muchas veces parece que el mal tiene la última palabra”, existe una vía de renovación personal y social: “La gracia es más fuerte que el pecado… Siempre es posible comenzar de nuevo”.
También abordó el valor del silencio y la introspección: “El desierto muchas veces es el silencio que no queremos… Al despreciar y no querer el desierto, no se te va a purificar el corazón”.
Finalmente, planteó preguntas orientadas a la revisión personal: “¿Cuáles son tus tentaciones dominantes? ¿El orgullo? ¿Los vicios? ¿El deseo de reconocimiento? ¿La búsqueda desordenada de la seguridad material?”.
Comunicado posterior del episcopado
Horas más tarde, la CEM difundió desde Ciudad de México el comunicado oficial 80/26 dirigido “al Pueblo de Dios que peregrina en México”, en el que expresó cercanía con la población ante la escalada de violencia en distintas regiones del país. El documento advierte: “En medio de los momentos de violencia… queremos hacernos cercanos a cada uno de ustedes, a sus familias y comunidades compartiendo su preocupación e invitándolos a la prudencia y oración”.
El texto pastoral exhorta además a adoptar medidas preventivas: “Les exhortamos… a reforzar las medidas de seguridad personal y comunitaria, resguardarse en sus hogares cuando sea necesario y evitar desplazamientos innecesarios, atendiendo siempre las indicaciones de las autoridades civiles”.
Asimismo, convoca a intensificar la oración pública y privada por la paz nacional y subraya que esta debe traducirse también en compromiso social: “Que nuestra oración sea súplica confiada… pero también compromiso para ser sembradores de reconciliación y fraternidad”.
El comunicado está firmado por Castro Castro y por Héctor M. Pérez Villarreal, secretario general del organismo episcopal, quienes llamaron a mantener unidad, prudencia y solidaridad frente al contexto de violencia.
El posicionamiento se suma a intervenciones recientes de líderes religiosos que han abordado públicamente la situación de seguridad desde una perspectiva pastoral y social.
Con información de: Proceso.