
Con la ausencia de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) enfrenta una encrucijada y la población una incógnita: o uno de los cuatro liderazgos identificados logra imponerse como mando único, o la falta de acuerdos desata una ola de violencia en distintas regiones del país o los grupos rivales aprovechen ese vacío de poder.
Especialistas en seguridad advierten que los hombres más cercanos a “El Mencho” consideran que tienen derecho a heredar el liderazgo del CJNG que se ha caracterizado por ser uno de las de mayor violencia y de mayor expansión en el país.
La incógnita es si lograrán un acuerdo interno o si la disputa detonará una nueva ola de violencia como la sucedida el domingo pasado cuando su líder fue abatido.
Oseguera Cervantes dirigía al CJNG de forma vertical. Él aprobaba y definía las acciones en cada territorio.
“'El Mencho' condujo esta organización con mano de hierro; actualmente hay cuando menos cuatro liderazgos, comandantes que pueden asumir el control de la organización y habrá que ver si se ponen de acuerdo”, advirtió David Saucedo, especialista en seguridad.
Víctor Sánchez Valdés, investigador y especialista en seguridad nacional, coincidió en que el abatimiento del capo es un golpe estructural.
“Si tú ves al Cártel de Sinaloa existen varios liderazgos y ves al Cártel del Golfo existen varios liderazgos, mientras que ‘El Mencho’ era bastante vertical; la toma de decisiones pasaba primordialmente por él y prácticamente casi nada se movía en el cártel si no era a través de su intervención. Esto invariablemente es un gran golpe al CJNG”, explicó.
El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha identificado a cuatro figuras como las más fuertes dentro del grupo.
Entre los nombres que analistas mencionan como posibles sucesores están Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”; Ricardo Ruiz Velasco, “Doble R”; Heraclio Gutiérrez Martínez, “Tío Lako”; y Juan Carlos Valencia González, “El 03”, hijastro de Oseguera y hijo de Rosalinda González Valencia.
Si prevalece la negociación interna, uno de ellos podría asumir el liderazgo y mantener cohesionada la estructura. Pero la ambición de los hombres de confianza por ocupar la silla principal también podría provocar la fragmentación del grupo delincuencial.
“De no ser así se generará una guerra sucesoria al interior del Cártel Jalisco para ver quién hereda y se queda con la corona. También cabe la posibilidad de que no haya un acuerdo, pero tampoco se desate una guerra, sino una especie de fractura del cártel en varias organizaciones que actúen bajo un mismo membrete pero con autonomía de mando regional”, dijo Saucedo.
Para Sánchez Valdés, el riesgo no sólo está dentro del propio CJNG. Mientras la organización intenta reacomodarse, sus rivales podrían aprovechar el vacío de poder para recuperar o disputar territorios. Mencionó al Cártel de Sinaloa —con sus facciones conocidas como “La Mayiza” y “La Chapiza”—, a La Familia Michoacana, al Cártel del Golfo y al Cártel Santa Rosa de Lima, entre otros.
“Puede haber una segunda fuente de violencia que sean los competidores del CJNG que traten de aprovechar este vacío de poder para buscar conquistar alguna plaza relevante que esté en poder del Cártel Jalisco. Entonces, en entidades como Michoacán, Guanajuato, Veracruz o Guerrero, donde existen frentes abiertos de amplia disputa, se pueden presentar incrementos de violencia”, consideró Sánchez Valdés.
En ese escenario, advierten los especialistas, la población sería la más afectada, atrapada entre ajustes internos, disputas territoriales y ofensivas de grupos rivales. Consideran que es un momento de reconfiguración que podría redefinir el mapa criminal de México.
Con información de: LatinUs.