
Hablar de la manufactura de exportación en Chihuahua es hablar de una historia de éxito que redefinió al estado en las últimas cinco décadas. Ante la llegada del modelo maquilador, el estado pasó de ser una economía comercial y agropecuaria a convertirse en uno de los polos industriales más relevantes del país. Con el tiempo, la manufactura evolucionó: dejó atrás el ensamble básico y avanzó hacia procesos especializados en sectores como el automotriz, aeroespacial, electrónico y de dispositivos médicos.
Chihuahua es hoy un referente industrial. Esto facilita la atracción de inversión extranjera gracias a su infraestructura, ubicación estratégica, pero también gracias a la cultura productiva de líderes basados en procesos, eficiencia y calidad arraigada en el estado.
Esa cultura comenzó con los primeros ingenieros egresados del Instituto Tecnológico de Chihuahua, fundado en 1948. Muchos emigraron a Ciudad Juárez para atender la alta demanda de talento técnico en las primeras empresas de manufactura que llegaban a la frontera. Posteriormente en 1964 arranca el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez como respuesta a esa creciente necesidad.
Ambas instituciones han sido constantes semilleros de generaciones de ingenieros. Ellos facilitaron la llegada de empresas de manufactura de clase mundial y se convirtieron en el verdadero motor del desarrollo exportador. Al inicio, las operaciones estaban bajo dirección extranjera. Gradualmente, la capacidad local tomó el rumbo de la operación, no solo en las plantas de Chihuahua, sino también en sus corporativos.
Chihuahua no sería el mismo sin su vocación industrial. Se forjó una cultura de cumplimiento y competitividad que distingue al estado. Buena parte del presente económico se construyó sobre líneas de producción que operan con estándares globales.
La manufactura de exportación no es solo el pasado industrial de Chihuahua. Es, y seguirá siendo, la plataforma de futuro de nuestro estado.
Por: César de la Garza Licón / cesardelagarzalicon@gmail.com