
La gobernadora María Eugenia Campos Galván expresó que Chihuahua nunca ha sido víctima; al contrario, ha construido el futuro con esperanza. “Hoy Chihuahua tiene Gobierno y tiene Gobernadora para enfrentar lo que venga”.
“Nunca hemos sido víctimas; más bien, siempre hemos construido el futuro con esperanza. Esta tierra siempre ha sabido prosperar. Cuando los primeros españoles encontraron plata en este desierto, los chihuahuenses no se preguntaron por qué el suelo era tan difícil; se preguntaron cómo lo harían prosperar. Y sacaron plata y con esa plata construyeron, en el siglo XVIII, el corazón comercial del norte de la Nueva España”.
Después vino la ganadería y Chihuahua edificó grandes haciendas, con miles de cabezas de ganado, que hicieron de estas llanuras áridas una de las regiones pecuarias más prolíficas del país.
En el comercio, Chihuahua se volvió el nodo que conectaba el norte con el centro, el punto donde confluían las rutas de la plata, el cuero y los granos.
Ya en el siglo XIX, apenas iniciaban los bancos y el sistema financiero en el centro del país; aquí ya éramos una tierra con sofisticación financiera que pocas ciudades del norte pudieron igualar.
Destacó que cuando México necesitó reinventarse económicamente, fue en Ciudad Juárez donde se construyó el primer parque industrial del país. Chihuahua inauguró el modelo que hoy sostiene la economía de exportación de México.
“Esto es carácter: el carácter de una tierra que crece en el desierto y que aprendió desde siempre que, cuando el agua no llega sola, hay que ir a buscarla y cuidarla; el carácter de un pueblo que construye cuando las condiciones son adversas, porque aquí las condiciones siempre han sido adversas y siempre hemos construido de todas formas”.
“Si me permiten hablarles desde el fondo de mi corazón, quiero compartirles que todo esto me lo enseñó mi amado Víctor”.
Reconoció que su esposo era un auténtico chihuahuense que construyó empresas que dan empleo a cientos de familias. Impulsó la histórica vocación ganadera con la misma convicción con la que sus antepasados lo hicieron en estas llanuras.
“Amaba los caballos y el ganado; los conocía, los cuidaba con esa forma de amar que tiene el hombre del norte”.
“Él adoraba esta tierra. Amaba a los chihuahuenses. Y era un fervoroso creyente de la democracia y la libertad. Su pérdida no me detiene; al contrario, el día de hoy puedo decir que su amor me transformó y profundizó mi compromiso. Sé que él estaría diciéndome: ‘María Eugenia, no te rindas’”.
Asimismo, dijo que Chihuahua sabe distinguir entre quien construye y quien controla, entre quien sirve y quien domina. “Sabemos reconocer al lobo con piel de cordero; aquí sabemos que cuando el poder llama a su pueblo a conformarse, busca su obediencia, no su progreso”.
Expresó que hay épocas en las que el mayor peligro no es el mal que irrumpe con estruendo; es el mal que se normaliza y se vuelve costumbre. “Cuando la responsabilidad se diluye entre excusas, el dolor deja de indignar y solo se administra”.
Esa banalización del mal es más peligrosa. Y frente a eso, Chihuahua elige otra ruta.
Elige Gobernar para evitar el dolor que puede evitarse.
Elige Gobernar para llevar dignidad a quien más lo necesita.
Elige Gobernar para cambiar la vida de las personas.
En Chihuahua gobernamos para unir y para construir.
El rencor ni con España, Estados Unidos o los neoliberales no nos va a llevar a ningún lado. El victimismo tampoco. Lo que siempre nos ha sacado adelante es la esperanza, la visión y nuestro amor por esta tierra.
Que se escuche fuerte y claro, y que llegue lejos:
El Estado NO se entrega. NO se entrega la honrosa dignidad de nuestra gente. NO se entrega la libertad que tanto ha costado construir. NO se entrega el futuro de nuestras familias.
Aquí defenderemos a Chihuahua con ley, con carácter y con humanidad. Defenderemos la Patria, la Libertad y la Familia.
Esto NO se ha terminado.
Chihuahua es de los chihuahuenses y que se aguanten porque a este gobierno todavía le falta lo mejor.