
Varios petroleros han comenzado a evitar el paso por el Estrecho de Ormuz, la estratégica vía marítima que conecta el Golfo Pérsico con mar abierto, en medio de la creciente tensión geopolítica tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Aunque el paso permanece oficialmente abierto y algunos buques continúan atravesándolo, datos de seguimiento recopilados por Bloomberg muestran una acumulación de petroleros tanto dentro como fuera de la entrada al estrecho, reflejando la cautela de los armadores ante un posible deterioro del escenario regional.
El gigante naviero japonés Nippon Yusen KK ordenó a su flota evitar la ruta, mientras que Grecia pidió a su extensa marina mercante reevaluar el tránsito por la zona, según una circular citada por Bloomberg. Otros tres armadores indicaron en privado que revisan sus políticas de navegación, uno interpretó una advertencia estadounidense como un cierre efectivo de la vía y un quinto instruyó a sus embarcaciones a operar con extrema precaución.
El Estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos neurálgicos del comercio energético global: aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) transportados por mar en el mundo atraviesa diariamente este corredor marítimo. Aunque observadores navales señalaron que los flujos no se han detenido por completo, los operadores temen posibles interrupciones derivadas de represalias iraníes o afectaciones portuarias.
En el mercado energético, los futuros del crudo permanecieron cerrados durante el fin de semana, limitando la visibilidad sobre la reacción institucional. Sin embargo, un producto minorista gestionado por IG Group situó el West Texas Intermediate en hasta 75,33 dólares por barril, un alza de hasta 12 % respecto al cierre del viernes.
La tensión también impacta el comercio de gas. Al menos tres buques metaneros con origen o destino en Qatar suspendieron su travesía para evitar el estrecho. Qatar es el segundo mayor exportador mundial de GNL y representó el 20 % del suministro global el año pasado, por lo que cualquier interrupción podría afectar a mercados en Asia y Europa.
Entre los buques detenidos figura el petrolero Eagle Veracruz, que transporta dos millones de barriles de crudo iraquí y emiratí con destino a China, y que se detuvo en la entrada occidental del estrecho, donde fue alcanzado por el Front Beauly, cargado con una cantidad similar de crudo saudí. Asimismo, el superpetrolero Mitake redujo prácticamente a cero su velocidad al este de Omán tras conocerse la noticia del ataque estadounidense, sumándose a una creciente flotilla de buques inactivos en las aguas que conducen al Golfo de Omán.
No obstante, el tránsito no se ha paralizado completamente. Al menos 17 petroleros seguían cruzando el Estrecho de Ormuz en ambas direcciones hasta las 10:30 GMT, según señales automáticas de posicionamiento.
La evolución de la crisis determinará si la cautela actual se transforma en un bloqueo de facto de una de las rutas energéticas más sensibles del planeta, con potenciales repercusiones directas en los precios del petróleo y la estabilidad de los mercados globales.