
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CDMX) informó este viernes que elementos de seguridad hallaron un taxi en el que había dos cadáveres y lo empujaron "algunos metros de la alcaldía Azcapotzalco" con dirección al Estado de México.
Según el comunicado, los agentes (cuyas identidades no fueron reveladas) localizaron un vehículo en cuyo interior se encontraban dos personas fallecidas con heridas de arma de fuego.
Posteriormente al hallazgo, los oficiales empujaron "algunos metros" el vehículo que se encontraba en la alcaldía Azcapotzalco a los límites con el municipio de Naucalpan.
Un video de vigilancia captado este jueves a las 9:50 de la noche revela el incidente en el que se vio involucrado un vehículo tipo Nissan Tiida, habilitado como taxi.
En las imágenes, se observa al automóvil aproximarse lentamente mientras, de forma paralela, una mujer ingresa a un comercio y un vendedor de pan en triciclo transita por la zona.
Tras detener la marcha del vehículo, dos elementos policiales abandonan la escena con dirección a las patrullas que se encontraban al fondo de la vialidad.
Simultáneamente, un individuo vestido de negro —cuya identidad como civil o autoridad no ha sido confirmada— cierra la puerta del conductor. Pese a ser testigo del evento, el repartidor de pan siguió de largo.
"Por lo anterior, se inició con la integración de la carpeta de investigación administrativa y se notificó a la Fiscalía General de Justicia para las indagatorias tanto del homicidio como lo correspondiente a la alteración de la escena", se lee en el comunicado.
Asimismo, mientras se desarrollan las investigaciones para deslindar responsabilidades, los uniformados involucrados y mandos responsables de su supervisión serán cesados del cargo.
Con información de: LatinUs.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
