
Hoy es el aniversario luctuoso del hijo de una mujer a la que quiero mucho, ella y yo perdimos a nuestros hijos con una semana de diferencia, pero empezamos nuestro duelo juntas
Recuerdo que hace exactamente 10 años, estaba en una de las misas del triduo de Micky cuando una señora me avisó de la muerte de Marín. Yo me quedé helada y pensé, otra mujer destrozada, pero en ese momento solo podía pensar en mi propio dolor y le di la vuelta
Meses después conocí la fundación Acompaña y ahí estuvo Mavy también, nos invitaron a capacitarnos para traer la Fundación a Chihuahua y las dos aceptamos
Desde ese día algo muy fuerte nos unió para siempre, el dolor, el amor de madre, las ganas de salir adelante y reconstruirnos y lo hicimos juntas, unidas, no solo físicamente, sino unidas en nuestros corazones
En un principio no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo, la primera reunión con mamás fue desgarradora, una sesión de dos horas en donde escuchas el dolor de otras madres, viendo en sus ojos su desesperación.
Sin ninguna esperanza, nos asustamos muchísimo, las dos estuvimos a punto de tirar la toalla, pero había algo más fuerte que nos impulsaba y nos daba el valor de seguir adelante una voluntad y fuerza qué solo se puede explicar desde lo divino, desde el misterio, vivíamos en ese momento un “dolor gozoso” como lo describe Rebeca la fundadora de Acompaña.
Es un misterio, si, pero lleva implícito también mucha fortaleza, voluntad y confianza en Dios y en las personas que nos estaban acompañando y a quienes nosotros acompañábamos sin saber realmente lo que hacíamos, solo sabíamos que queríamos vivir.
Hoy, a 10 años de distancia, hemos logrado recuperarnos, cada quien ha seguido su camino, yo sigo trabajando en la fundación, eso le da a mi vida un sentido y me acerca cada vez más a mi hijo, Mavy es una mujer maravillosa, valiente, alegre, positiva y lo contagia a quienes la rodean, es pilar para muchas personas.
Nuestros hijos seguro están orgullosos y felices de ver como llevamos nuestra vida y las cosas que hemos logrado, yo me siento orgullosa de mi y de ella porque el camino no ha sido fácil, sin embargo hoy con toda seguridad podemos decirle a Marin y a Micky “Misión cumplida hijos, misión cumplida”
Por, Velia Rojas Zambrano.