
La Fiscalía General de Sinaloa informó que Diego “N” y Ángel “N” pedían hasta cuatro millones de pesos por la liberación de la víctima que privaron de la libertad el pasado 20 de marzo, en la colonia Emiliano Zapata.
La persona fue rescatada tras un operativo en conjunto con la Secretaría de Marina y la Policía Estatal Preventiva; en esta acción también fueron aprehendidos los dos sujetos.
Las autoridades señalaron que ante esto llevó a cabo una investigación de campo y obtuvieron una orden de cateo por parte de un juez de control.
A los sujetos se les acusa por el delito de secuestro agravado después de que fuero puestos a disposición del Ministerio Público de la fiscalía de Sinaloa.
El juez valoró los datos de prueba otorgados y determinó que hay elementos suficientes para determinar la probable participación de Diego “N” y Ángel “N” en el secuestro.
Además de vincularlos a proceso, la autoridades judicial también impuso la medida cautelar de prisión preventiva y determinó un plazo de tres meses para la investigación complementaria. Latinus

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
