Cientos de fieles se dieron cita a la Catedral de Chihuahua para participar del inicio formal a las celebraciones de la Semana Santa 2026 con la bendición de las palmas y la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Desde tempranas horas del domingo, el recinto se vio colmado de familias que, portando ramos de olivo y palmas tejidas, se dieron cita para participar en la liturgia.
El párroco de la Catedral, Justino Ramírez Rodríguez, fue el encargado de oficiar la Santa Misa. Durante su homilía, el clérigo hizo un llamado a la reflexión y a vivir estos días de asueto no solo como un descanso, sino como una oportunidad de renovación espiritual.
"Este Domingo de Ramos nos invita a abrir las puertas de nuestro corazón, tal como Jerusalén abrió sus puertas al Señor. Iniciamos un camino de acompañamiento en la pasión, muerte y resurrección", expresó el párroco Ramírez Rodríguez ante una feligresía.
Al exterior del templo, se contó con la presencia de vendedores locales, con una gran variedad de ramos, que iban desde las sencillas varas hasta complejas figuras tejidas con palma.
Con esta celebración, se activa el calendario de actividades en la Catedral, que incluirá: Jueves Santo: Misa de la Cena del Señor y lavatorio de pies. Viernes Santo: Viacrucis penitencial y Siete Palabras y Sábado de Gloria: Solemne Vigilia Pascual.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
