
En febrero la subocupación pasó de 6.1% a 6.9% de la población ocupada, este es el repunte más alto desde octubre del 2024, cuando el indicador creció 12 puntos porcentuales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). El incremento del subempleo rompió con una racha de tres meses consecutivos con descensos.
Si bien la subocupación se mantiene aún por debajo de los niveles observados a mediados del año pasado, el dato reportado en febrero sí se ubica en 6 puntos porcentuales por arriba de la cifra registrada en el cierre del 2025.
Este indicador engloba a las personas ocupadas que tienen la necesidad de ofrecer más tiempo de trabajo que las horas que el mercado laboral les garantiza. Es uno de los pulsos de las condiciones laborales en el país.
El repunte del indicador respondió a un crecimiento de 559,998 personas en la población subocupada; es decir, el 94% del aumento de la ocupación total, que en febrero creció en 594,288 plazas.
Esto significa que no todas las personas que se sumaron a la población ocupada en febrero lo hicieron en condiciones óptimas. Esto puede estar vinculado con el fortalecimiento del trabajo independiente, el cual lideró la creación de empleo, y el aumento de la informalidad.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las personas en subempleo “por lo general, trabajan por cuenta propia en la economía informal o pasan de un trabajo ocasional al siguiente, pero perdiendo mucho tiempo en el intervalo buscando trabajo. Algunos pueden verse atrapados en formas de empleo que, si bien son de larga duración, tienen carácter precario o peligroso, y aunque a la mayoría no se le clasifica como desempleados, su situación suele ser tan grave como la de estos”.
A la par del repunte de la subocupación, el trabajo independiente concentró el 57% del crecimiento de toda la población ocupada, y la informalidad representó el 45.1% del incremento de toda la ocupación.
Informalidad, otro reto estructural
En febrero, la tasa de informalidad tuvo un descenso de 0.2 puntos porcentuales y se ubicó en 54.7% de la población ocupada; sin embargo, esto fue resultado del fortalecimiento del empleo formal, no en una reducción de la ocupación en la informalidad.
A decir de especialistas, esto es un reflejo de que el trabajo informal se mantiene como un reto estructural en el mercado laboral de México.
“Aunque la población ocupada en la formalidad registró un crecimiento anual de 1.29% en febrero, rompiendo una racha de siete meses consecutivos de caídas anuales, el deterioro del sector formal sigue siendo evidente al considerar que en diez de los doce meses de 2025 se registraron retrocesos. Asimismo, la tasa de informalidad se sitúa en 54.76%, y aunque cayó respecto a enero, se consolida una tendencia de precarización que no se ha podido revertir”, opina Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
Para Beatriz Robles, directora de Operaciones de Manpower México, la dinámica general de participación formal e informal no ha sufrido cambios. “La informalidad es un reto importante para el mercado laboral mexicano, ya que da como resultado salarios bajos, no acceso a la seguridad social, falta de prestaciones, subempleo y malas condiciones de trabajo".
En ese sentido, la especialista puntualiza que eventos de gran magnitud, como el Mundial de Fútbol, deben servir para revertir esta tendencia. “El gran desafío es asegurar que este impulso se traduzca en empleo formal”.
Con información de El Economista