
Apenas el día de ayer 29 de Marzo, con ramos en alto, los fieles proclamaron: “¡Hosanna al Hijo de David!”. Y, sin embargo, no ha pasado una generación, ni siquiera una semana simbólica, sin que ese mismo clamor se trueque en silencio cómplice o en grito de condena. Tal es la tragedia perenne del corazón humano: aclamar a Cristo Rey en la forma, mas negarle en la sustancia.
Quien contempla el Domingo de Ramos no puede excusarse en la ignorancia, la historia es clara: el pueblo que recibió a Nuestro Señor Jesucristo como Rey fue el mismo que, seducido por intereses, temores y pasiones, consintió su Crucifixión; ¿Y no acontece lo propio en nuestra patria? Se invoca a Dios en discursos, se presume religiosidad en lo público, mas en lo concreto se tolera la injusticia, se relativiza la verdad y se negocia con la conciencia.
Conviene hablar con rectitud: no basta ser católico de tradición ni de calendario. La fe que no transforma la vida pública y privada es una fe estéril. Hoy, en medio de una nación herida por la inseguridad, la corrupción y la degradación moral, muchos prefieren la comodidad de las palmas antes que el rigor de la Cruz. Se bendicen imágenes e íconos pero se olvidan los mandamientos; se asiste a procesiones, pero se calla ante el mal.
Decían los antiguos doctores que el mayor enemigo del alma no es el perseguidor externo, sino la tibieza interna. Así, el mundo, el demonio y la carne no son abstracciones medievales, sino realidades palpables: el mundo que seduce con su relativismo; el demonio que divide y confunde; la carne que inclina al pecado constante. Y cada vez que el cristiano cede, vuelve a clavar los clavos en las manos de nuestro Redentor.
Mas no todo está perdido, la Semana Mayor es medicina para el alma si se vive con verdad. No se nos pide un sentimentalismo pasajero, sino conversión firme. Oración que eleve, ayuno que discipline, penitencia que purifique. Tales armas, antiguas y siempre nuevas, son las únicas capaces de restaurar al hombre y, por ende, a la sociedad.
En el orden político, urge recordar que no habrá justicia sin hombres justos. Ningún sistema, partido o caudillo podrá suplir la virtud personal. La regeneración de México no nacerá de decretos, sino de conciencias rectas, formadas en la verdad y dispuestas al sacrificio. Quien no gobierna su alma, difícilmente sabrá gobernar la cosa pública.
Sea, pues, esta Semana Santa un parteaguas; no repitamos la farsa de aclamar a Cristo con los labios mientras lo negamos con las obras. Si le llamamos Rey, vivamos como súbditos fieles. Si le seguimos, carguemos la cruz con amor y dignidad. Y si anhelamos una patria justa, comencemos por desterrar el pecado de nuestras propias vidas.
Porque entre las palmas y los clavos no hay distancia de siglos, sino de decisiones.

Este pasado viernes, el nuevo Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández, tuvo un encuentro en la Ciudad de México con sus homólogos estatales, reunión en la que estuvo presente Héctor Acosta Félix, en calidad de fiscalizador de Chihuahua. Lo que pareciera un acto de lo más común, tuvo un significado especial, pues trascendió que el ex Auditor David Colmenares Páramo, en los últimos seis años se negó a reunirse con sus pares estatales y no solo eso, en la práctica se dio un escenario sumamente reprobable: desapareció la asociación de entidades de fiscalización, que aglutina a los 32 auditores y auditoras estatales y que preside el propio Auditor Superior de la Federación.
Colmenares Páramo, el palero de la 4T y de AMLO, conjuntó tantas críticas en su contra, que en el proceso de reelección, al que cínicamente aspiraba y por el que operó hasta el último momento, no fue tomado en cuenta ni para ser incluido en la terna de donde la Cámara de Diputados designó al nuevo titular, que durará ocho años en el cargo.
El caso es que seis años de descoordinación y distancia, parecen haberse zanjado este fin de semana, cuando el nuevo titular de la ASF expuso a sus homólogos en los estados, que su propósito será el que ningún ente público quede sin ser auditado en el país.
Va por la fiscalización del 100% de los municipios y para ellos necesitará el apoyo de los fiscalizadores estatales a quienes les solicitó, no solo coordinarse para revisar las famosas participaciones federales, sino además los recursos federales del ramo 33, los cuales, en el caso de Chihuahua nunca han sido auditados por la Auditoría Superior Estatal, o sea un cambio de 180 grados, pues Colmenares siempre sostuvo que todo el recurso federalizado era de fiscalización exclusiva del órgano federal lo que benefició únicamente a los pillos que, aprovechando esta posición de la ASF, argumentaron que las auditorías donde se detectaron los desvíos de recursos que cometieron eran no ilegales, pues se realizaron por la auditoría estatal.
A ese grupo de pillos se sumó el ex gobernador Javier Corral Jurado, que aprovechando sus relaciones con la 4T, convenció a magistrados federales para confundirlos y hacerlos resolver que los recursos de participaciones federales sólo pueden ser competencia de autoridades federales, argumento que le valió el sustento para, ilegalmente, lograr la confirmación de la atracción del expediente donde se le acusa del desvío de 100 millones de pesos y que ya en manos de FGR está seguramente procederá a archivar el expediente. Finalmente, se verá si las renovadas relaciones entre la ASF y las auditorías estatales logran incrementar la detección de los desvíos de recursos públicos de los presupuestos federal y estatales.

La gobernadora, Maru Campos, a través de un video difundido al mediodía de hoy, se mostró recorriendo una de las sucursales de Alsuper donde interactuó con el entorno comercial y aprovechó el espacio para enviar un mensaje a la ciudadanía y promover a la cadena comercial en el marco de las actividades de la Semana Santa.
Durante su visita, la mandataria estatal fue grabada en el cuál expresó sus buenos deseos a las y los chihuahuenses, a quienes les deseó un buen domingo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

Este pasado viernes, el nuevo Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández, tuvo un encuentro en la Ciudad de México con sus homólogos estatales, reunión en la que estuvo presente Héctor Acosta Félix, en calidad de fiscalizador de Chihuahua. Lo que pareciera un acto de lo más común, tuvo un significado especial, pues trascendió que el ex Auditor David Colmenares Páramo, en los últimos seis años se negó a reunirse con sus pares estatales y no solo eso, en la práctica se dio un escenario sumamente reprobable: desapareció la asociación de entidades de fiscalización, que aglutina a los 32 auditores y auditoras estatales y que preside el propio Auditor Superior de la Federación.
Colmenares Páramo, el palero de la 4T y de AMLO, conjuntó tantas críticas en su contra, que en el proceso de reelección, al que cínicamente aspiraba y por el que operó hasta el último momento, no fue tomado en cuenta ni para ser incluido en la terna de donde la Cámara de Diputados designó al nuevo titular, que durará ocho años en el cargo.
El caso es que seis años de descoordinación y distancia, parecen haberse zanjado este fin de semana, cuando el nuevo titular de la ASF expuso a sus homólogos en los estados, que su propósito será el que ningún ente público quede sin ser auditado en el país.
Va por la fiscalización del 100% de los municipios y para ellos necesitará el apoyo de los fiscalizadores estatales a quienes les solicitó, no solo coordinarse para revisar las famosas participaciones federales, sino además los recursos federales del ramo 33, los cuales, en el caso de Chihuahua nunca han sido auditados por la Auditoría Superior Estatal, o sea un cambio de 180 grados, pues Colmenares siempre sostuvo que todo el recurso federalizado era de fiscalización exclusiva del órgano federal lo que benefició únicamente a los pillos que, aprovechando esta posición de la ASF, argumentaron que las auditorías donde se detectaron los desvíos de recursos que cometieron eran no ilegales, pues se realizaron por la auditoría estatal.
A ese grupo de pillos se sumó el ex gobernador Javier Corral Jurado, que aprovechando sus relaciones con la 4T, convenció a magistrados federales para confundirlos y hacerlos resolver que los recursos de participaciones federales sólo pueden ser competencia de autoridades federales, argumento que le valió el sustento para, ilegalmente, lograr la confirmación de la atracción del expediente donde se le acusa del desvío de 100 millones de pesos y que ya en manos de FGR está seguramente procederá a archivar el expediente. Finalmente, se verá si las renovadas relaciones entre la ASF y las auditorías estatales logran incrementar la detección de los desvíos de recursos públicos de los presupuestos federal y estatales.

La gobernadora, Maru Campos, a través de un video difundido al mediodía de hoy, se mostró recorriendo una de las sucursales de Alsuper donde interactuó con el entorno comercial y aprovechó el espacio para enviar un mensaje a la ciudadanía y promover a la cadena comercial en el marco de las actividades de la Semana Santa.
Durante su visita, la mandataria estatal fue grabada en el cuál expresó sus buenos deseos a las y los chihuahuenses, a quienes les deseó un buen domingo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
