
A ti ciudadano.
Cada año, en el marco de la Semana Santa, algunos hogares mexicanos se convierten en santuarios para honrar el sufrimiento de la Virgen María durante la Pasión de Cristo, a través de la tradición del Altar de Dolores.
Esta costumbre arraigada en la fe católica es un reflejo de la devoción y la espiritualidad del pueblo mexicano, donde la creatividad y la solemnidad se entrelazan para crear altares adornados con diversos símbolos religiosos.
La elaboración de los altares de Dolores fue una tradición que se extendió por todo el país del siglo XVII al XIX. En estos tiempos, las personas recorrían las iglesias, casas y calles para apreciar los altares.
Esta tradición la comenzaron los “padres servitas” –Orden de los Siervos de María. En particular la celebración comenzaba el Viernes de Dolores, momento en el que se colocaba el altar. Posteriormente comenzaba el “Paseo de las Flores”.
Durante el paseo, la gente cortaba flores con el objetivo de llevarlas a los portones de los hogares y así, adornar el altar a la Virgen. Ante el altar se encontraban ya las aguas tradicionales que se repartían entre los concurrentes, quienes llegaban acalorados por el recorrido.
De acuerdo con los feligreses los asistentes que ofrendaban flores a la Virgen de Dolores, preguntaban si ésta ya había llorado. Los anfitriones respondían que sí y brindaban las aguas frescas.
En la antigüedad la advocación dolorosa de la Virgen María se celebraba en dos ocasiones, según el calendario litúrgico. Una era el Viernes de Dolores (anterior al Domingo de Ramos); el otro los 15 de septiembre, durante el Día de Nuestra Señora de los Dolores.
Las fechas de las celebraciones cambiaron en 1969 cuando el Papa Paulo VI suprimió la celebración del Viernes de Dolores en Cuaresma, y designó sólo el 15 de septiembre para su festividad.
Sin embargo, esto representó una complicación en nuestro país, pues ese día es la celebración de la Independencia de México, por lo que la celebración a la Virgen pasó a segundo plano.
Sería la aristocracia mexicana la que conservó el tradicional Viernes de Dolores, así como las iglesias del país.
Y así es como en esta exploración de la tradición del Altar de Dolores, nos sumergiremos en el simbolismo y la importancia cultural de esta práctica.
Por: Victor Hugo Estala Banda.