
"El mundo actual dista mucho de ser pacífico, lo que hace que la paz sea aún más valiosa", subraya en su discurso de apertura el presidente de China, Xi Jinping, durante la visita a Pekín de Cheng Li-wun, líder del opositor partido Kuomintang (KMT) de Taiwán.
"Los líderes de ambos partidos se reúnen hoy para salvaguardar la paz de nuestro hogar común y para promover el desarrollo pacífico de las relaciones entre China y Taiwán", agrega el líder del Partido Comunista Chino.
Cheng replicó que ambas partes deberían buscar soluciones institucionales para prevenir la guerra y "convertir así el estrecho de Taiwán en un modelo para la paz mundial y la resolución de conflictos".
Tanto Xi como Cheng reiteraron su oposición a la independencia de Taiwán, aunque ninguno de los dos mencionó explícitamente la unificación.
Consultado por DW, Michael Cunningham, investigador principal del Stimson Center, opina que son declaraciones rutinarias. "No hubo nada que supusiera una amenaza directa para Taiwán, ni que indicara ninguna presión temporal para la unificación", señala.
"Básicamente, así es como ellos (China) lo ven: algún día Taiwán estará gobernado por Pekín, y no parece que sientan ninguna presión para acelerar el proceso, ya que es algo que creen que va a suceder", añade.
El KMT aboga por estrechar los lazos con Pekín
El KMT es el principal partido de la oposición taiwanesa. Tradicionalmente, ha defendido estrechar los lazos con China, mientras se opone a la independencia formal de Taiwán, que goza de autonomía.
En 2024, el KMT se convirtió en el partido mayoritario del Yuan Legislativo, el principal órgano legislativo de la isla, así que posee una influencia significativa en la elaboración de leyes y en la capacidad de frenar al gobierno del Partido Democrático Progresista (PDP), liderado por Lai Ching-te.
China considera que Taiwán forma parte de su territorio y está destinado a incorporarse finalmente al continente y responde con dureza a cualquier intento de avance hacia la independencia formal.