
Considerando las 10 mujeres que mueren de manera violenta cada día en México, los 90 hombres que son asesinados en nuestro país cada día, y las más de 235 personas que mueren derivado de la violencia intrafamiliar cada año, debemos empezar a reconsiderar si la aplicación de la perspectiva de género en todos los hábitos realmente funciona.
No hay tal cosa como mujeres buenas y hombres malos, tanto hombres como mujeres pueden ser bestias cuando se trata de falta de educación, dominio propio y respeto al prójimo, y debemos entender que el que comete violencia contra otro ser humano es violento, y la que comete asesinato es asesina, la madre o padre irresponsable son irresponsables, no por ser hombres o mujeres, sino porque son seres humanos con sus deficiencias y su maldad.
Pero cuando comenzamos a querer aplicar perspectiva de género para justificar las faltas y los delitos, comenzamos con ello a clasificar el valor de la vida de los seres humanos, unas más valiosas que otros, y eso siempre termina mal.
Las leyes no son para beneficiar a nadie, son para sancionar a quienes comenten faltas a la sociedad, para los que generan el desorden y el desequilibrio, no histórico, sino presente; las leyes son para verdaderamente generar orden y seguridad jurídica, para enfocarse en la capacidad y el derecho de las personas a formar parte activa de la sociedad en la que habitan, y con ello lograr la paz y felicidad humana.
Pero mientras sigamos queriendo justificar la maldad humana con la sexualidad humana y dando lugar al desequilibrio social, seguiremos escuchando sobre niños asesinados por sus madres y las parejas de sus madres, seguiremos escuchando de desparecidos, de violaciones y acosos, seguiremos escuchando de muertos, de trata de personas y de todo tipo de atrocidad humana, porque mientras nos sigamos enfocando en generar ciudadanos de primera y de segunda categoría con la perspectiva de género, seguiremos desenfocados de atener la raíz de los verdaderos problemas que es la falta de principios y valores en las escuelas pero sobre todo en los hogares.
No más daño social, no más leyes con perspectiva de género.
Vamos México, eres el águila que devora serpientes.