
El ingeniero juarense Miguel Ángel Castillo es uno de los talentos fronterizos que forman parte de la histórica misión Artemis II, proyecto que marcó el regreso de la humanidad a la órbita de la Luna después de más de cinco décadas.
Actualmente, Castillo se desempeña como gerente de ingeniería en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde ha tenido un papel clave en la integración de sistemas que permiten el ensamblaje y funcionamiento del cohete utilizado en esta misión.
Durante su participación en una rueda de prensa en Ciudad Juárez, el ingeniero explicó que Artemis II consistió en un viaje de aproximadamente 10 días del 1 al 10 de abril de 2026 en el que cuatro astronautas fueron enviados alrededor de la Luna y regresaron de manera segura a la Tierra, utilizando el cohete más potente construido hasta la fecha.
“Es uno de los pasos más trascendentales en la historia de la exploración humana”, expresó.
Miguel Ángel Castillo es originario de Ciudad Juárez, donde cursó su educación básica antes de continuar su formación profesional en la University of Texas at El Paso.
Ingresó a la NASA en 2003, iniciando en el área de investigación de combustión de cohetes. A partir de ahí, su carrera ha evolucionado a lo largo de distintas áreas clave dentro de la agencia espacial.
Ha participado en proyectos de gran relevancia como:
• El programa del transbordador espacial
• El ensamblaje y mantenimiento de la Estación Espacial Internacional
• La reparación del Hubble Space Telescope
• Y más recientemente, el programa Artemis
Su trayectoria se ha caracterizado por una constante especialización técnica y una amplia experiencia en áreas como propulsión, materiales y sistemas de integración espacial.
El programa Artemis tiene como objetivo no solo regresar a la Luna, sino establecer una presencia humana sostenible en su superficie.
En este sentido, Castillo explicó que uno de los planes a futuro es construir una base lunar en el Polo Sur, donde se ha detectado la presencia de hielo. Este recurso podría transformarse en hidrógeno y oxígeno, elementos clave para generar combustible espacial.
“La Luna se convertiría en un punto estratégico para futuras misiones, incluyendo el viaje a Marte”, señaló.
Además, destacó que el desarrollo de estas misiones involucra la colaboración de más de mil empresas especializadas, lo que convierte a Artemis en uno de los proyectos tecnológicos más complejos de la actualidad.