
El despliegue de robots inteligentes y bastante ágiles es apenas una exhibición. Las patadas de kung fu, los puñetazos de boxeo, el meneo de "caderas" al ritmo de la música y los mecanismos que tratan de replicar los guiños de un rostro humano son apenas pedagogía para comunicar la principal política de Estado de China: hacer que la inteligencia artificial (IA) se vuelva "tangible", aplicada y transversal a su economía real.
Nunca, como antes, el desarrollo de la IA había estado tan al centro de la política china como ahora. El despliegue de las herramientas base para la cuarta revolución industrial tiene un papel estelar como el trampolín que podría permitir a China convertirse en la potencial mundial; tal como lo fue la máquina de vapor para Inglaterra, y la electricidad y la computación e internet para Estados Unidos.
“Podemos ver que cada vez el mundo experimenta un rápido desarrollo de la ciencia y la tecnología, esto influye en la distribución del poder. Influye en las relaciones internacionales", expuso Jun Jisheng, vicepresidenta de la Universidad de Asuntos Exteriores de China. "Ahora estamos experimentando la cuarta industrialización", amplió en una conferencia a periodistas.
El XV Plan Quinquenal del gobierno chino —lanzado en marzo— incluye aspectos importantes sobre la innovación científica y tecnológica, entre ellos la IA, como una parte medular de la llamada "cuarta industrialización", explicó la académica. Como recurso, la historia, los países que controlan y perfeccionan el desarrollo de las herramientas quiebre en las eras industriales son las que terminan convirtiéndose en potencias globales, abundó.
"La máquina de vapor contribuyó al auge del Reino Unido; sabemos que la productividad aumentó enormemente gracias a la invención de esta máquina y el ferrocarril. Luego vino la segunda industrialización con la invención de la electricidad, y la tercera, con internet y las computadoras en la década de 1960 en Estados Unidos. Esto siempre lleva al auge de ciertas economías porque han aprovechado al máximo estos avances tecnológicos. Ahora la IA se ha desarrollado muy rápido", subrayó Jun Jisheng.
Sin embargo, ese desarrollo tecnológico no va solo. "La influencia económica, el desarrollo de la ciencia y la tecnología también están cambiando el mundo", refirió la académica. "Por eso, cuando hablamos de gobernanza global, decimos que también debemos prestar más atención a la gobernanza de la IA. Asegurémonos de que sea beneficiosa para la humanidad", apuntó, luego de ejemplificar con el uso de herramientas de baja altura como los drones para ataques armados, así como la cascada de noticias falsas que se realizan con IA.
Más allá de los robots bailarines, expertos en artes marciales, o mascota —que desde hace unos años se pueden observar en el gigante asiático, pero cuya agilidad va creciendo—, China busca aplicar este desarrollo en algo más amplio y concreto: escalar la IA a lo que significó la máquina de vapor, el ferrocarril o la electricidad en su momento; es decir, a su producción en extenso.
Con miras a este objetivo, en agosto pasado se lanzó el plan Al+ (artificial intelligence plus), que resume la idea de la IA ya no solo como un desarrollo en sí mismo, sino como la infraestructura transversal aplicada a los sectores productivos. Las metas van de que 70 por ciento de la sociedad tenga incorporada la IA en sus procesos para 2027 y que en 2030 ésta llegue a cubrir un 90 por ciento.
Esto significa incorporar la IA a la manufactura, a los servicios de salud, a la educación, a la movilidad, las finanzas, incluso se está esbozando su aplicación en un área que varias sociedades del mundo: un sistema de cuidados y acompañamiento para adultos mayores. Es decir, bajar una tecnología —que en Occidente incluso se percibe inflada por el andamiaje incorpóreo de Wall Street— a la economía real a través de la producción y los servicios.
El XV Plan Quinquenal —la hoja de ruta que realiza el Estado chino para trazar metas y objetivos de corto, mediano y largo plazo— incorpora este despliegue de una política central que tiene al centro los centros de cómputo, el desarrollo de chips, la regulación de datos y algoritmos, sin dejar de lado también área tan medulares como la biotecnología, los sistemas energéticos avanzados o la 6G, la sexta generación en redes móviles.
El despliegue de la automatización podría parecer un balazo en el pie para una economía que tiene encima una población de mil 400 millones de habitantes y a una fuerza laboral de 773 millones de trabajadores. Sin embargo, en China la IA no está dejada al libre mercado, es el Estado el que la gestiona y en ese punto, el mismo tiene encima la meta hallar nuevas ocupaciones vinculadas al desarrollo tecnológico.
Co info de La Jornada