
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El ataque perpetrado este 20 de abril en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, que dejó como saldo dos muertos y 13 heridos, fue el resultado de una crisis de seguridad y vigilancia denunciada previamente.
Mientras las autoridades intentan explicar cómo Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, pudo ingresar con un arma de fuego, un arma blanca y municiones sin ser detectado, especialistas coinciden en que el ataque fue la culminación de meses de advertencias ignoradas.
De acuerdo con reportes, Jasso Ramírez —a quien el fiscal general del Estado de México, José Luis Cervantes, calificó con un "perfil psicopático" propenso a copiar matanzas ocurridas en otros países— evadió cualquier filtro de seguridad en los accesos del sitio.
La crisis de seguridad en la zona arqueológica fue anticipada por el periodista Ricardo Quiroga de "El Economista”. En marzo pasado, Quiroga documentó la denuncia del sindicato de trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sobre el alarmante recorte de personal: de los 80 custodios que vigilaban Teotihuacán en 1985, la cifra cayó a solo 33 personas para resguardar 264 hectáreas que reciben millones de visitantes al año.
Esta "desatención previa", como la nombró Quiroga, pudo haber facilitado que el atacante —quien compartía imágenes vinculadas con Adolf Hitler en sus redes sociales— se posicionara con un arma de fuego en lo alto de la Pirámide de la Luna sin que nadie lo detuviera.
Durante su reciente intervención en Radio Fórmula, Quiroga retomó estas advertencias “de cara al Mundial”, ya que “en ese lapso el país será el foco del mundo, visitado por extranjeros”. Sin embargo, indicó que el lamentable hecho “nos hace replantear muchas condiciones en torno a la seguridad de zonas arqueológicas”, así como otros riesgos que suponen la falta de medidas de protección, presupuestales o de personal.
En entrevista con Proceso, Manuel Zamudio, miembro del Consejo Consultivo para Expo Seguridad México, señaló que "no estábamos preparados para este tipo de eventos". El especialista advirtió que ahora se ven tiroteos en escuelas, plazas comerciales, plazas públicas, centros de turismo, hospitales, entre otros, y que en el país no se estaba considerando este escenario con la alta probabilidad que empieza a mostrar.
"La seguridad es molesta pero necesaria", sentenció, al proponer la implementación urgente de filtros con detectores, capacitación de personal para identificar "personas de interés" y la revisión de maletines y bolsas, medidas que habrían dificultado el paso de Jasso Ramírez.
Zamudio mencionó que, lamentablemente, se necesita un suceso así para que autoridades, particulares y la iniciativa privada empiecen a integrar medidas sólidas de prevención.
El ataque dejó una turista canadiense muerta y 13 heridos de diversas nacionalidades, como Estados Unidos, Colombia, Brasil y Rusia. Por su parte, Jasso Ramírez se quitó la vida en el mismo sitio, tras realizar su cometido.
Hasta el momento, la Fiscalía General de la República (FGR) continúa con las investigaciones correspondientes. La zona arqueológica permanece cerrada, y a menos de dos meses del Mundial 2026, uno de los patrimonios más importantes de México expuso sus carencias en garantías mínimas para proteger a los visitantes.
Con información de Proceso.