
A un año de la desaparición de Héctor del Castillo Díaz, joven conductor de una plataforma de transporte, su familia continúa sin respuestas claras por parte de las autoridades.
Fue en la carretera Chihuahua–Delicias donde se le vio por última vez, y desde entonces no se ha informado públicamente sobre avances significativos en la investigación ni se ha establecido una línea concreta que permita esclarecer lo ocurrido.
Durante estos doce meses, la incertidumbre ha marcado a sus seres queridos, quienes no han dejado de exigir justicia y el esclarecimiento del caso. Señalan la falta de información oficial y piden a las autoridades mayor transparencia, así como acciones efectivas para dar con su paradero.
El caso de Héctor refleja una problemática que persiste en la entidad: la desaparición de personas sin que existan resultados contundentes.
Organizaciones y familiares de víctimas han reiterado la urgencia de fortalecer las investigaciones, mejorar los mecanismos de búsqueda y garantizar atención digna a quienes enfrentan este tipo de situaciones.
A un año de su ausencia, la exigencia sigue siendo la misma: saber qué pasó y que haya justicia.

Versiones al interior de Morena apuntan a una reconfiguración en su dirigencia. Luisa María Alcalde dejaría la presidencia del partido, mientras que Carolina Rangel asumiría de forma temporal para encabezar el proceso que llevaría a Ariadna Montiel al liderazgo nacional.
En la Secretaría de Organización, se prevé la salida de Andrés Manuel López Beltrán, con la posible llegada de Esthela Damián. De acuerdo con fuentes, algunos de los involucrados ya habrían comenzado a despedirse, aunque no existe confirmación oficial.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Versiones al interior de Morena apuntan a una reconfiguración en su dirigencia. Luisa María Alcalde dejaría la presidencia del partido, mientras que Carolina Rangel asumiría de forma temporal para encabezar el proceso que llevaría a Ariadna Montiel al liderazgo nacional.
En la Secretaría de Organización, se prevé la salida de Andrés Manuel López Beltrán, con la posible llegada de Esthela Damián. De acuerdo con fuentes, algunos de los involucrados ya habrían comenzado a despedirse, aunque no existe confirmación oficial.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
