
El gobierno federal se empeña en negar que la violencia no solo se ha normalizado, a aumentado. Y lo más grave no es únicamente la magnitud del problema, sino la actitud del gobierno.
Porque hoy no solo tenemos un gobierno federal que no combate al crimen, tenemos un gobierno que se incomoda, pero es una incomodidad que parece inclusive alcanzar el enojo cuando alguien más sí lo hace.
Hay casos gravisimos que justamente evidencian lo que menciono, ahí está el del rancho Izaguirre, un sitio vinculado con actividades del crimen organizado que no fue localizado por el gobierno federal, sino por madres buscadoras. Mujeres que, primero que nada, se merecen el respeto de todo México y que, ante la ausencia total de autoridad, han tenido que asumir una tarea que le corresponde al Estado. Y lejos de recibir respaldo, lo que encontraron fue la absoluta indeferencia de Claudia Sheinbaum.
Ese mismo patrón lo estamos viendo en Chihuahua. Mientras el gobierno estatal lograó asegurar uno de los laboratorios de droga más grandes registrados, la reacción del gobierno federal y de Morena no es de respaldo. Es de incomodidad. Una incomodidad que, por momentos, parece molestia.
En ese laboratorio, pues se producia droga, y esa droga no solo se va a EUA, tambien se queda en ciudades de nuestro estado, y llega a nuestras colonias y a los jovenes. Combatir eso debería ser motivo de, me permito decirlo, alegria hasta casi nacional, porque a mi punto de vista, es un logro. Pero lo unico que veo es que hay un conflicto politico, donde a Morena le molesta que se combata la inseguridad.
Entonces es cuando yo me pregunto ¿Por qué molesta que se combata al crimen organizado? ¿Por qué incomoda que se den resultados en materia de seguridad? ¿Por qué se ataca a quienes están haciendo lo que el gobierno federal ha dejado de hacer?
Porque cuando un gobierno minimiza a las madres buscadoras, cuando desacredita los golpes al narcotráfico y cuando reacciona con molestia ante acciones de seguridad, lo que genera no es confianza. Genera duda. Y nos obliga a cuestionar si realmente existe voluntad para frenar al crimen o si, por omisión, se le está permitiendo avanzar.
Hoy los chihuahuenses merecen una respuesta clara. Pero no del gobierno estatal, que está actuando. La respuesta tiene que venir del gobierno federal. ¿De qué lado está Morena? ¿Del lado de las familias que quieren vivir en paz o del lado de quienes han hecho de la violencia una forma de vida?