
Analiza la evolución del nearshoring en la entidad.
Eventos internacionales que parecen lejanos tienen efectos concretos en la economía regional.
Para el Mtro. Isaac González Granados, docente de la Facultad de Economía Internacional de la UACH, la reciente tensión en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, introduce un factor de incertidumbre en los costos energéticos que impacta directamente a sectores productivos en Chihuahua.
El estado alcanzó en 2025 un nivel histórico de exportaciones, superando los 76 mil millones de dólares, impulsado por su integración en cadenas globales de valor en industrias como la automotriz, aeroespacial y electrónica. Este desempeño refleja una base industrial sólida, pero también pone en evidencia ciertos niveles de exposición a variables externas.
El maestro universitario indicó que una parte importante de la actividad manufacturera opera bajo esquemas just-in-time, lo que incrementa su sensibilidad ante variaciones en los precios de combustibles y electricidad. De manera paralela, el sector agroindustrial enfrenta presiones derivadas del encarecimiento de insumos como los fertilizantes nitrogenados, vinculados al comportamiento del gas natural a nivel internacional.
En este contexto, resulta pertinente reflexionar sobre la evolución del modelo de nearshoring. La cercanía geográfica sigue siendo una ventaja relevante, pero por sí sola puede no ser suficiente frente a un entorno global más volátil.
De acuerdo al especialista en economía, ante esta situación, se identifican tres líneas de acción que pueden fortalecer la posición competitiva del estado de Chihuahua.
Energía y certidumbre operativa. Aprovechar el potencial de autogeneración, particularmente en energía solar como mecanismo para estabilizar costos en el mediano y largo plazo.
Eficiencia en infraestructura fronteriza. Avanzar en la modernización de procesos logísticos y aduaneros para reducir tiempos y costos de cruce.
Fortalecimiento de proveeduría regional. Impulsar el desarrollo de insumos estratégicos, especialmente en el sector agroindustrial, mediante innovación y vinculación con centros de investigación.
“Más que un cambio de modelo, se trata de una evolución natural hacia esquemas más resilientes. La competitividad de Chihuahua no solo dependerá de su capacidad exportadora, sino también de su habilidad para adaptarse a un entorno internacional dinámico”, finalizó.