La definición de Renata sobre la tibieza

Entre sorbos y suspiros
Jéssica Valdez

Renata, mejor conocida como “Re”, de apenas 16 años, me enseñó una palabra tan contundente que me dejó pensando: si una sola palabra pudiera definirnos, ¿cuál sería? ¿Será posible resumir lo que somos, lo que sentimos, lo que nos rompe o lo que nos hace explotar de felicidad en una sola palabra? Yo creo que sí.

Re, tal vez no lo sabe, pero esto pasa mucho en las películas. Sobre todo en esas películas rosas, románticas, palomeras —como les digo yo—. Por ejemplo, en Comer, rezar y amar, sí, esa con Julia Roberts y Javier Bardem, que, por cierto, amo profundamente porque soy una cursi irremediable. Ahí hablan justamente de eso: de encontrar una palabra que te defina.

Qué difícil. Pero quizá sí sea posible.

En la película usan la palabra Attraversiamo. Es una hermosa palabra en italiano que significa “crucemos” o “vamos al otro lado”. Tiene todo un contexto detrás; tendrían que ver la película para entenderlo. Pero Re utilizó otra palabra: “tibios”.

Y me encantó.

Ella se refería quizá a esas personas que no se divierten, que viven lento o sin intensidad. Aunque, visto de otra manera, también podría hablar de quienes llevan la vida con calma. Pero claro, ella es adolescente; piensa y vive al mil por hora. Hay edades en las que uno quiere devorarse cada segundo porque siente que el tiempo sobra… y otras en las que entiendes que la vida no está garantizada.

Aun así, coincido con Re: lo tibio también me genera conflicto.

Yo puedo adaptarme a casi todo. A los procesos lentos, a los tiempos complicados, a la intensidad, a la rapidez, incluso al caos. Pero lo tibio… híjole, no. Lo tibio no me gusta.

No sé si no nos enseñaron a hablar con claridad por miedo al qué dirán o por esa educación que a veces nos obliga a suavizarlo todo. Damos por hecho demasiadas cosas. Suponemos que el otro entendió lo que quisimos decir, aunque nunca lo dijimos realmente.

Y el español es precioso cuando se habla bien.

A mí me gusta la claridad porque le da al otro la oportunidad de decidir. Y no, no creo que eso le quite romance a la vida. No le resta cariño, ni emoción ni magia. Al contrario: la verdad siempre ayuda a disfrutar mejor el tiempo.

Porque las cosas tibias cansan. Las verdades a medias cansan. El “sí quiero, pero no puedo”, “sí quiero, pero no tengo tiempo”, “sí quiero, pero no hago nada para que pase”.

A ver, todos dudamos. Todos tenemos momentos en los que no sabemos qué camino tomar. Pero cuando finalmente decidimos, también tenemos que asumir que nuestras decisiones afectan a otros. Y hay que cuidar a la gente. Hay que cuidar sus corazones, sus emociones, sus almas.

Eso se llama respeto.

Cuando algo no me gusta, lo digo. Y lo digo porque creo que la honestidad también es una forma de cariño.

Dicen mucho que las mujeres no sabemos lo que queremos. Yo no estoy de acuerdo. Claro que lo sabemos. Lo tenemos clarísimo. Lo que pasa es que sentimos mucho. Somos sensibles, emocionales, intensas. Nuestro proceso es distinto. No siempre somos pragmáticas y tampoco tendríamos por qué serlo.

Las mujeres necesitamos cuidado, ganas, amor… pero, sobre todo, verdad.

Y no solo nosotras. Los hombres también necesitan claridad. También necesitan certezas, aunque a veces quieran tenerlo todo al mismo tiempo. Y ahí es donde yo siempre digo algo que me parece absolutamente cierto: sí se puede todo, pero no todo al mismo tiempo.

Estamos muy acostumbrados a dar cosas por hecho.

Hace poco, en una capacitación sobre inclusión, nos explicaban algo muy importante: no podemos asumir nada. No podemos creer que sabemos lo que alguien necesita solo porque pensamos que entendemos su situación. No podemos dar por sentado cómo ayudar a una persona que vive distinto, que tiene otra historia, otra condición física, emocional o simplemente otra manera de existir.

Y entonces enseñaban una frase muy simple, pero profundamente poderosa:

“¿Cómo puedo ayudarte?”

Y pensé que esa frase sirve para todo en la vida.

Porque vivimos llenos de miedo, de heridas, de experiencias pasadas. Pero si no nos movemos, no pasa nada. Absolutamente nada. Y entonces repetimos patrones, ciclos, historias.

Si yo te busco o quiero pasar tiempo contigo, es porque me agradas. Así de sencillo.

Y si en ese intercambio pasan cosas o aparece una chispa, ¡qué maravilla! Y si no aparece, tampoco estaba planeado; entonces tal vez, solo tal vez, se habrá intentado. Y si hay chispa, pero solo alcanza para construir una amistad, “pues seamos compas”, qué mejor. Pero eso solo se sabe si tenemos las ganas de hacer vínculos, de conocer a alguien y no quedarnos solo en la intención.

Pero también hay que saber mirar cuando las cosas no están al mismo nivel. Cuando el interés no tiene la misma intensidad. Porque entonces, aunque uno quiera romantizarlo, el marcador ya viene en contra.

Y no pasa nada.

Las cosas, en realidad, son mucho más simples de lo que creemos.

Si cancelas una cita, la retomas. Si pospones una conversación, la continúas. Si algo no salió como esperabas, reajustas. Te das otra oportunidad.

Y si definitivamente no pasó, entonces agradeces y te vas.

Yo no le veo dificultad a eso.

Lo complicado empieza cuando dejamos las cosas a medias. Cuando somos tibios. Cuando esperamos que el otro adivine. Cuando no hablamos claro por miedo a incomodar, a perder o a no quedar bien.

Y al final, la claridad nunca debería dar miedo. La claridad también es una forma de respeto.

Recuerden: hay almas que no se repiten dos veces; dejemos de ser “tibios”.

 

¿Cuál es su palabra? La mía…

 

*Gracias Renata por inspirarme…*

Tips al momento

Aparecen afiches de "acéptenme chihuahuitas"

Lectores de Omnia Noticias hicieron llegar una imagen, en donde señalan la aparición de carteles en bardas con la caricatura de una mujer rubia con la leyenda "acéptenme chihuahuitas".

Comentan que estos afiches aparecieron en calles de las colonias aledañas al Robinson.

Algunos mencionan que estas imágenes se dan luego que una aspirante de Morena se hiciera viral diciendo que "Pa' que los chihuahuitas me quieran, me tengo que hacer más güera",

 

Tips al momento

Aparecen afiches de "acéptenme chihuahuitas"

Lectores de Omnia Noticias hicieron llegar una imagen, en donde señalan la aparición de carteles en bardas con la caricatura de una mujer rubia con la leyenda "acéptenme chihuahuitas".

Comentan que estos afiches aparecieron en calles de las colonias aledañas al Robinson.

Algunos mencionan que estas imágenes se dan luego que una aspirante de Morena se hiciera viral diciendo que "Pa' que los chihuahuitas me quieran, me tengo que hacer más güera",

 

Notas recientes