
Porque hay algo que los poderosos nunca terminan de comprender: la libertad puede ser golpeada, perseguida y amenazada, pero jamás puede ser extinguida mientras existan hombres y mujeres dispuestos a defenderla.
Detrás de la CURP biométrica y del registro de celulares existe una visión profundamente peligrosa: la idea de que el Estado debe saber cada vez más sobre los ciudadanos y que los ciudadanos deben tener cada vez menos espacios de privacidad frente al poder.
Por eso desde Chihuahua decidimos dar la batalla. Porque esta tierra jamás ha sido tierra de súbditos.
Es la tierra que vio levantarse a hombres y mujeres contra los abusos del poder. La tierra que ha resistido invasiones, dictaduras y arbitrariedades. La tierra que entiende que la libertad no se hereda para conservarla inmóvil, sino para defenderla cada generación.
Desde el Congreso del Estado hemos emprendido una ofensiva frontal contra esta tecnodictadura. Hemos presentado iniciativas para proteger a los ciudadanos y para impedir que los derechos fundamentales sean sacrificados en el altar del control gubernamental.
Pero la batalla no se ha quedado en la tribuna. La hemos llevado a los tribunales, a las calles, a cada lugar donde hay patriotas dispuestos a defender su libertad.
Millones de mexicanos han decidido resistir y han encontrado en el amparo una herramienta para defender sus derechos. Millones de ciudadanos han dicho que no están dispuestos a entregar su libertad sin pelear. Millones de familias han decidido ponerse de pie frente a un aparato que parecía invencible.
Y esa es precisamente la razón por la que estamos ganando.
David no derrotó a Goliat porque fuera más fuerte. Lo derrotó porque tenía razón, porque la fe estaba de su lado. Lo derrotó porque luchaba por algo más grande que él mismo Lo derrotó porque comprendió que el tamaño del enemigo importa menos que la convicción de quien lo enfrenta.
Hoy ocurre exactamente lo mismo. Frente a nosotros se levanta un gigante respaldado por el poder político, por su pacto con el crimen. Pero nosotros tenemos algo más poderoso Tenemos la convicción de que la libertad vale la pena Tenemos la certeza de que nuestros hijos merecen crecer en un país donde los ciudadanos no sean tratados como sospechosos permanentes. Tenemos la determinación de defender el derecho de cada mexicano a vivir sin ser vigilado por el poder.
Por eso el régimen arreciará sus ataques. Vendrán más amenazas, vendrán más presiones, vendrán más intentos de chantaje, vendrán nuevas formas de intimidación y de extorsión. Es lo que siempre ocurre cuando los poderosos descubren que están perdiendo el control.
El faraón endureció su mano antes de ser derrotado. Goliat lanzó sus mayores amenazas antes de caer. Los muros de Jericó parecían más firmes justo antes de derrumbarse.
La historia nos enseña que los tiranos suelen mostrarse más agresivos cuando perciben que su derrota se acerca. Por eso no debemos retroceder. Nos quedan treinta días decisivos.
Treinta días para seguir resistiendo, treinta días para fortalecer la defensa jurídica, treinta días para sumar más ciudadanos a esta causa, treinta días para demostrar que la libertad sigue viva en el corazón de México.
Que nadie se deje intimidar, que nadie ceda ante el miedo, que nadie entregue voluntariamente aquello que generaciones enteras conquistaron con sacrificio.
Sigamos resistiendo, sigamos luchando, sigamos dando la batalla porque estamos ganando. Porque el gigante ya no parece tan invencible.
Y porque desde Chihuahua volveremos a demostrar una verdad que atraviesa los siglos y las generaciones: cuando un pueblo libre decide defender su libertad, no existe faraón, imperio ni tirano capaz de derrotarlo. Estamos ganando la batalla y vamos a ganar la guerra.