
Hay derrotas que se administran en silencio. La que encajó el oficialismo el pasado sábado en Chihuahua es de esas: demasiado visible para negarla, demasiado costosa para explicarla. El evento #YoConMaru congregó a cerca de 15 mil personas de manera orgánica, convocó a prácticamente toda la oposición nacional y colocó a María Eugenia Campos Galván en el centro de gravedad de la política mexicana. Todo lo que la embestida federal buscaba evitar.
El retroceso del oficialismo quedó confirmado con una señal inequívoca: Morena dejó caer el juicio político contra la gobernadora al no ratificarlo dentro del plazo legal. No fue un olvido procedimental. Fue la admisión, sin conferencia de prensa, de que el cálculo salió mal. Cuando el instrumento de presión se convierte en publicidad gratuita para el adversario, la única salida inteligente es retirarlo sin hacer ruido.
La fotografía del sábado dice lo que ningún comunicado oficial se atrevería a admitir: el Centro de Convenciones abarrotado, los expresidentes Fox y Calderón en el presídium, gobernadores, senadores y diputados cerrando filas. Frente a esa imagen, el acto del domingo en el Monumento a la Revolución, la rendición de cuentas de Sheinbaum, compitió por la narrativa y no ganó la semana.
El asedio federal fabricó exactamente lo que quería destruir: una figura de oposición con proyección nacional, perfil presidenciable y relato de resistencia que ninguna campaña habría construido tan eficientemente. Maru Campos no necesitó moverse a la Ciudad de México. La Ciudad de México fue a Chihuahua.
La lección es tan vieja como la política misma y el oficialismo insiste en ignorarla: perseguir a quien administra bien y resiste con templanza no lo erosiona; lo corona. El gobierno federal lo entendió tarde. Y la reversa silenciosa del juicio político es la prueba de que, esta vez, el costo ya fue contabilizado.
Ahora que Morena ha revisado que el calculo no solo no es favorable, sino desastroso para su causa, mete reversa, por primera vez en semanas la gobernadora Maru Campos y Chihuahua no son tema de mención en la mañanera. También Corral ha desistido de su ridículo intento de denunciar intento de secuestro por el caso Gin Gin en contra de la Gobernadora de Chihuahua. Parece que ha sido demasiado tarde, Maru ha encabezado un acto de unificación y esperanza, y con esto le ha devuelto la esperanza y la motivación a un sector amplio de la sociedad deseoso de tomar partido.El Centro de Convenciones de Chihuahua fue el sábado el corazón político del país. Y eso definitivamente no estaba en el guion federal. Al tiempo