Por: Lucía Elia Salmón Reyes
Licenciada en Psicología - Universidad de Estudios
Avanzados Campus Chihuahua. ( UNEA )
En el transcurso de nuestras vidas aprenderemos infinidad de cosas, experimentaremos momentos que nos quedan almacenados en nuestra memoria consciente y subconsciente. Recuerdos agradables, de alegría, de tristeza, de molestia, estos que dependen del grado de relevancia serán debidamente clasificados, unos, se convertirán en memorables, otros, los archivaremos de forma que quizás nunca más regresen a nuestra memoria como protección.
Sin lugar a duda, muchos de estos sucesos estarán ligados a momentos o personas que fueron parte de lo que vivimos. Familia, conocidos, compañeros, sucesos, de estos de forma consciente o inconsciente estarán a nuestro favor o pueden ser una carga que nos impida alcanzar nuestras metas.
El punto al que deseo llegar es que, cuando enfrentamos procesos en los cuales se complica el salir de ellos, es importante tener acceso a una red de apoyo en la cual, podemos buscar refugio, fuerza y una palabra de aliento. Hay circunstancias especiales en las que una persona se queda sin esa red, o se aleja de lo que se supone debería de serlo, y tiene que hacer uso de la resiliencia y lo más adecuado, buscar apoyo profesional para poder salir adelante de alguna situación. Es justo aquí donde llegaremos a la encrucijada de evaluar y determinar quien formara realmente una red de apoyo segura y verdadera. Lo más lógico seria pensar en que, esta fuera consanguínea, otras más será por personas que por elección y por frutos de amistad sincera se convierten en esa parte que nos fortalece y nos impulsa a proseguir nuestro caminar.
¿Pero cómo realmente podríamos identificar una red de apoyo? No siempre quienes están cerca forman tu red de apoyo, son aquellos quienes están presentes en los momentos más relevantes, pero aún más, en los que eres vulnerable, y en lugar de pasar de largo se detienen, te brindan su mano y te motivan a continuar, personas que realmente son genuinas en sus triunfos, aquellos que cuando te toca subir de escalón, se enorgullecen y son parte de tu crecimiento; quien sienten empatía cuando tienes necesidades y experimentas derrotas; quien te lleve por el camino de la bondad, la esperanza y la fe. Una verdadera red de apoyo, se reconoce en la escucha sincera, el respeto, la presencia constante y la capacidad de acompañarnos sin juzgar.
¿Quién no lo seria?: quien te juzga, quien internamente se siente expuesto en su zona de confort y te exhorta a no crecer en todas las áreas de tu vida, quien se burla cuando estas caído o cuando deseas levantarte; quien se acerca con un profundo deseo de que no estes bien y te expresa “un besa mejilla”. Hace algunos años leí un texto que decía: “El tiempo es el mejor juez y acomoda cada pieza en el justo lugar”. ¿Lo más importante es que cuando pasamos por una situación difícil, evaluemos que necesitamos a nuestro lado, para poder pasar rápidamente por ese proceso a quien nos puede aligerar la carga o en su defecto quien colocaría más peso?
Mi deseo es exhortarte a que evalúes tus procesos, tus posibilidades y las personas que te acompañaran en ese viaje, con el fin de que llegues en las mejores condiciones a tu valle donde podrás descansar y continuar. En los momentos difíciles, descubrimos que el apoyo autentico no se mide por la cantidad de personas que te rodean, sino por la calidad de quienes permanecen a nuestro lado.
Si en estos momentos de tu vida sientes que estas subiendo una cuesta compleja, en la cual, no cuentas con tu red de apoyo, la mejor manera de salir adelante es buscar ayuda psicológica profesional para obtener el acompañamiento que te permita entender y salir de tu proceso. La transformación comienza cuando decides mirarte con honestidad y avanzar, incluso con miedo.
Con respeto a tu proceso y confianza en tu fuerza interior.
Lic. Lucía Elia Salmón Reyes
Consultas al: 614 137-91-00
Psicóloga | Acompañamiento emocional, resiliencia, duelos.