
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, vinculó el regreso del gusano barrenador a territorio estadounidense con el movimiento ilícito de ganado y con la actividad de cárteles mexicanos.
La declaración ocurrió después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmara casos de gusano barrenador del Nuevo Mundo en animales de Texas y Nuevo México.
El primer caso confirmado por APHIS fue detectado el 3 de junio de 2026 en un becerro de tres semanas en el condado de Zavala, Texas, cerca de la frontera con México.
Rollins sostuvo que el parásito debe ser contenido “al sur de la frontera” y atribuyó su avance a una combinación de políticas fronterizas laxas, tráfico de ganado y operación criminal de los cárteles.
La postura del gobierno de Trump convierte una emergencia zoosanitaria en un nuevo frente de presión política y económica sobre México, en medio de la discusión bilateral sobre seguridad fronteriza, crimen organizado y comercio agropecuario.
¿Por qué importa? El gusano barrenador no es sólo un problema sanitario: representa una amenaza directa para la industria ganadera de Estados Unidos, en particular Texas, el principal estado productor de ganado del país.
La narrativa de Rollins amplía el expediente de los cárteles mexicanos: ya no sólo se les vincula con drogas, migración, armas o huachicol, sino también con cadenas ilícitas de ganado capaces de detonar riesgos sanitarios transfronterizos.
La crisis puede derivar en mayores restricciones comerciales, presión diplomática y controles fronterizos, con impacto para productores mexicanos y estadounidenses.
Detalles: El Servicio de Inspección animal de Estados Unidos (APHIS) informó que las investigaciones epidemiológicas siguen abiertas, por lo que el origen exacto de cada caso confirmado aún está bajo revisión oficial.
Uno de los casos inicialmente reportados en Texas fue reclasificado como el primer caso detectado en Nuevo México, porque el perro afectado residía en el condado de Lea, aunque la muestra fue enviada por un veterinario texano.
El gusano barrenador infesta tejido vivo de animales de sangre caliente; puede afectar ganado, mascotas, fauna silvestre y, en casos raros, seres humanos, pero no infesta carne, frutas, verduras u otros alimentos.
La respuesta de Estados Unidos incluye zonas de control, cuarentenas, vigilancia intensiva y liberación de moscas estériles, una técnica utilizada históricamente para erradicar la plaga.
Contexto: México notificó a Estados Unidos, en noviembre de 2024, la detección de gusano barrenador en una vaca en Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.
APHIS ha señalado que la plaga avanzó hacia el norte desde Centroamérica y México por una combinación de factores, entre ellos movimientos de ganado y expansión en zonas donde antes existían barreras de control.
En mayo de 2025, el Departamento de Agricultura suspendió la importación de ganado, caballos y bisontes vivos por los puertos de entrada del sur, al considerar que la plaga avanzaba rápidamente en México.
El gobierno mexicano, a través de Senasica, ha sostenido que mantiene cooperación binacional para controlar y erradicar el gusano barrenador; sin embargo, Washington insiste en que la vigilancia, el control de movimientos animales y la erradicación con mosca estéril deben intensificarse.
Con información de: Código magenta