El cuento de la Sirenita; reflexión sobre el amor propio

Colaboración especial/Alexandra Medellín
Facebook: @AleMvaz
alexandra.medellin.v@gmail.com

Empezó  febrero, “el mes del amor”, comienzan a bombardearnos por todas partes con ideas románticas sobre la famosa fecha comercial asignada para celebrar el amor, ¿cómo vas a pasar el día catorce de febrero?, se vende la idea de que el amor se encuentra en una pareja, y muchas veces se genera frustración en aquellos que no la tienen, ¿por qué?, la respuesta es sencilla: existen historias que nos cuentan de pequeños, que llegan a producir ideas falsas de lo que son las cosas en la realidad, los cuentos infantiles, normalmente tienen una moraleja o una enseñanza, pero existen historias demasiado fantasiosas, que más allá de una moraleja generan una idea errónea de las relaciones humanas, lo que ha generado que todos los seres humanos pensemos que sólo seremos personas realizadas al tener una pareja, el príncipe azul o la princesa ideal, generándose un caos, provocando que todos estemos perdidos, a la deriva, queriendo atraer una pareja, o bien, mantener una con la que a veces no se es feliz.

Y no, este texto no es para atacar a Disney por vender los cuentos de hadas,  pero sí es motivo de reflexión el cuento de La Sirenita, ¿te acuerdas de él?,  prepárate, porque en este espacio terminaré pisoteando tu infancia (y si, es a propósito), pues en la versión de Disney hay un final feliz, pero en esta ocasión hablaremos del cuento en su versión original  de Hans Christian Andersen, la historia esencialmente es la siguiente: una bella sirenita con una voz mágicamente privilegiada, vive en el océano con su familia, anhela salir al mundo terrenal, y un día rescata a un príncipe de un naufragio, ella se enamora de él, y para no hacer el cuento más largo, le pide a una hechicera que le de dos piernas, a cambio de su voz y a sabiendas de que estaría condenada a sufrir dolor cada vez que caminara, al final, el príncipe no se enamora de ella, se casa con otra, y ella es condenada a convertirse en espuma de mar (lamento el golpe duro de realidad, pero esa es la historia original). Esta historia me hace reflexionar en el amor propio, nos venden la idea de que sólo seremos felices si logramos tener una pareja, idealizando la perfección en ese pensamiento, pero no nos enseñan que la primera relación sana que debemos tener es con nosotros mismos. El cuento de La Sirenita, es una muestra de lo que muchas personas llegamos a hacer por amor, ceder toda tu esencia, convertirte en algo que no eres para  que otro te ame, e invariablemente eso es una condena de muerte, el grito desesperado por buscar quien te ame te condena a morir lentamente, pues renuncias a ti mismo a cambio de una ilusión que momentáneamente traerá alegría  a tu vida, pero no generará felicidad, pues alguien que no se ama a sí mismo, no será capaz de encontrar felicidad compartiendo una vida con alguien más.

Queremos encontrar afuera lo que debemos tener dentro, el amor propio es la única respuesta, nada afuera te hará sentir bien contigo mismo sino aprendes a mirarte con generosidad, con bondad, aceptar tus defectos, convertirte en tu mejor compañero, para cuando llegue a tu vida una persona con la que decidas compartir algún capítulo de tu vida, tengas una experiencia bonita, que te llene, que te enseñe desde la armonía, sin experiencias dolorosas.

Y esto aplica para todas las relaciones, nuestro primer amor son nuestros padres, luego nuestros hermanos, primos, amigos, todas las relaciones en las que implica tener sentimientos, lazos, son una proyección de nuestro amor propio, para tener relaciones más sanas, se debe lograr tener una relación sana con uno mismo, y es fácil de lograr, pero requiere trabajo, en primer lugar, debes ponerte a ti primero que a cualquier persona en el mundo, y no por egoísmo, no por egolatría, sino porque nadie más que tú estará ahí para ti en cualquier momento de tu vida, jamás hagas algo que te traicione a ti mismo, a tus sentimientos, a tus necesidades y tus sueños, pues nadie que te ame, pedirá que renuncies a tu esencia para estar con él, renunciar a ser quién eres, recuerda el cuento de la sirenita, ella renunció a su propia esencia para agradar a otro, y sí, estoy de acuerdo, a veces uno hace locuras por amor, pero hacer locuras no significa que debas dejar de ser tú, una relación basada en una mentira que se usa para agradar a otros, está destinado a fracasar, primero porque quien se traiciona a sí mismo, terminará triste, y quien se enamora de la ilusión, terminará cansándose pues la verdad siempre sale a la luz.

Todos tenemos la ilusión de encontrar una pareja, enamorarse es maravilloso, y una de las maneras en las que el ser humano trasciende, es precisamente eso, tener una vida en pareja, porque es así como se aprende, se crece, pero no es la única manera, el mes del amor y la amistad, provoca en muchas personas tristeza, depresión, y es precisamente por eso, porque desde que somos niños se nos programa a  pensar que con una pareja es como se es feliz, pero nadie nos enseña a primero aprender a conocernos, a amarnos, a luchar por nuestros ideales, por nuestros sueños, y en el camino tal vez encuentres a alguien que te ame, te aprecie tal como eres, precisamente porque tú ya entendiste y te amas y te valoras a ti mismo, nadie da lo que no tiene, quien no se ama a sí mismo, condiciona el amor y lo condena a morir.

El primer paso es mirarte al espejo, decirte a los ojos “oye tú, te amo y voy a hacer por ti todo lo que está en mis manos por que seas feliz”, invítate un café y aprende a disfrutar del tiempo que pasas contigo mismo. Si tienes pareja, disfruta, y si no, enamórate de ti, celebra el mes del amor amándote a ti, porque antes de escuchar el grito “¡que vivan los novios!”, tú mismo debes vitorear “¡que viva el amor propio!”.

Tips al momento

Abandonan a Quintana para irse con Cruz y socavar a Loera

En Morena no se quieren, al menos para ellos en este momento no es la unidad sino comenzar a decidir sobre su futuro político particular e ir aplastando a competidores por la gubernatura.

El diputado Federal de Morena, Sebastián Aguilera, pagó una encuesta para ver cómo andan las preferencias de candidato a gobernador y ganó Cruz Pérez Cuéllar.

En un comunicado aclaran de manera innecesaria “el favorito es el senador Cruz Pérez Cuéllar, seguido por muy lejos por el delegado Juan Carlos Loera de la Rosa”.

Esto implicaría que personajes como Marcelino Gómez Brenes, Sebastian Aguilera Brenes, Omar Holguín y Karen Mora  abandonarían a Víctor Quintana por Cruz Pérez Cuéllar, con el fin de socavar cualquier aspiración a Juan Carlos Loera.

Ver todos los tips

La Gente Opina

Facebook
Comentarios