
Los intentos por nacionalizar el litio han generado incertidumbre al sector minero que ve un nuevo riesgo para ahuyentar las inversiones del país, señaló Gerardo Durán Alarcón, director del Clúster Minero (Clumin).
Lo anterior, tras la iniciativa de Alejandro Armenta, titular de la comisión de Finanzas del Senado, de un proyecto de ley para que el litio sea considerado propiedad exclusiva de la nación, con la producción controlada por el gobierno.
Si bien México no produce litio actualmente, se proyecta que a partir de 2023 la empresa Bacanora Lithium y su socia de Ganfeng Lithium comenzarán la producción comercial en su proyecto localizado Sonora.
Lamentó Durán Alarcón que los yacimientos que han sido explorados por la iniciativa privada, se intenten expropiar, lo que marcaría un mal precedente a nivel global pues deja en zozobra a todos los proyectos actuales.
"La minería ha demostrado ser una actividad competente y responsable y en ese sentido preocupa que quieran expropiar los yacimientos que se han trabajado durante años", dijo Durán Alarcón.
El litio tiene usos en una gran variedad de áreas: armas nucleares, baterías de celulares, computadoras, autos eléctricos, fabricación de vidrios y en la industria farmacéutica, por mencionar algunas.
En su colindancia con Sonora, Chihuahua cuenta con yacimientos de litio.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
