La importancia de la lectura

Jacinto Gómez Pasillas

El lenguaje es una base fundamental para el desarrollo de la civilización y para la evolución del ser humano de prehominioos a homínios y del homosapiens al homo sapiens sapiens.

Definiendo formalmente, el LENGUAJE es el conjunto de signos y sonidos que ha desarrollado el ser humano para poder comunicarse, progresar y compartir conocimientos y transmitir un acervo cultural que detona el proceso histórico de la civilización.

Esto a través de la educación y de la escuela como base para la formación de las personas y su incorporación a la vida familiar y social, como participantes activos y productivos en todos los ámbitos de la sociedad.

El lenguaje se aprende en el proceso educativo a través de la lectura y la escritura.  Aprender a leer y escribir permitirá al  individuo apropiarse de los conocimientos y habilidades, capacidades; desarrollar sus capacidades y aptitudes, formar hábitos, competencias y valores que le permitan integrar su propia personalidad y asumir rol y estatus en su vida de relación.

La lectura es entonces, vía fundamental del proceso enseñanza-aprendizaje para que la Escuela cumpla su función de dotar a los educandos de las competencias, valores e información cultural necesarios para su realización personal y social. Es la herramienta más útil al desarrollo profesional y personal en todos los ámbitos y marca la diferencia entre las personas en su nivel cultural y de progreso y realización no solo profesional sino económica.

La importancia de la lectura es determinante no solo en la Escuela sino en la vida productiva de los individuos. Una sociedad es más próspera, más avanzada, más democrática e igualitaria si se preocupa de proporcionar  a sus integrantes los estímulos y elementos para obtener a través de la información y la comunicación, la formación, capacitación, actualización y adiestramiento que les permitan ascender en procesos dinámicos de permeabilidad social a mejores niveles de bienestar y realización en todos los aspectos de la vida social.

Para ello la lectura es herramienta no única pero si indispensable.  Ante  los avances de la Ciencia y la Tecnología en esta era dinámica de la Sociedad del Conocimiento, leer sigue siendo necesario, sea por la vía tradicional de los libros y publicaciones impresas, o a través de internet en las diferentes modalidades.

Estudios y encuestas de diversas Instituciones, reflejan que la Lectura entendida como la actividad compleja de percepción y decodificación que es, constituye como tal un instrumento importante en los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación escolarizada y lo sigue siendo en la vida profesional y laboral de las personas de manera permanente.

Leer es pues una actividad beneficiosa que estimula el intelecto, amplia el conocimiento ortográfico, mejora la capacidad de redacción y de síntesis y amplía el horizonte cultural.

La Lectura en la Escuela Mexicana debe ser parte indispensable en las actividades curriculares de los alumnos, que los maestros deben promover sistemáticamente con sus alumnos, adaptándola a las variantes de los avances tecnológicos.  Debe guiarse al alumno a descubrir la lectura como la mejor forma de entender las cosas.  Leer solo por obligación hará de esta práctica algo tedioso y aburrido y la hará poco atractiva.  Leer por gusto hará de esta práctica no solo una acción útil para la tarea o investigación, sino generará el entusiasmo de abrir una vía de acceso a informaciones interesantes para el lector en su relación social que le permita marcar pautas en la conversación con sus amigos y familiares y generar en ellos interés compartido.

Desafortunadamente, la lectura es una práctica no perdida pero si muy debilitada por una rara convergencia de la marginación cultural y desigualdad social con las innovaciones tecnológicas y de comunicación.  La gente lee menos sin distingos de nivel económico o cultural, y lo que es más preocupante, predomina la “Lectura Chatarra” (tan dañina como la “Comida Chatarra”).

Este no es un tema intrascendente, por el contrario hay que rescatar la práctica de la “BUENA LECTURA”, en cualquiera de sus modalidades.

En mi próxima colaboración abundaré en el tema.

Mientras preguntémonos:

¿Cuántos libros leí el año pasado?

¿Qué tipos de lecturas alternas leo y con qué periodicidad?

¿Leo por obligación (profesional) o por gusto?

Y a propósito: el 23 de abril se celebra el día Internacional del Libro.

Jacinto Gómez Pasillas

 

 

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