
Platicando con mi hija de cosas profundas, tocamos el tema de la muerte de una madre.
Ella me dijo que cuando yo muera iba a sufrir mucho, yo le dije "no hija, no sufras, llora mucho, mucho, no contengas tus lágrimas y después sonríe y recuérdame con amor"
Aunque estemos conscientes de que vamos a morir, jamás estamos lo suficientemente preparados para vivir con la ausencia de quienes amamos y pocas veces hablamos de ello.
Creo que debemos estar listos y preparar a nuestra familia para vivir nuestra ausencia, por eso hoy quiero compartirles esta carta que escribí para mis hijos a modo de epitafio.
Mis queridos hijos.
Cuantas cosas quisiera yo plasmar en esta carta para que puedan guardarlas siempre en su corazón.
Ojalá fuera posible traer al presente una vez más, cada recuerdo de lo vivido juntos y se quedara con ustedes cada día de su existencia y que mis nietos y las personas a quienes amen, puedan también conocerme y sentir mi presencia a través de sus pláticas de cada día.
Cuando yo me vaya, quisiera que me recuerden siempre con una sonrisa, que su corazón salte en su pecho de alegría y se rían de mis locuras y equivocaciones.
Por favor, no me recuerden por mis sufrimientos y carencias, no piensen en mi como una mujer fuerte que pudo sobrevivir a tantos tropiezos, sólo hablen de mi como alguien que supo amar y ser feliz, que pudo sacar lo mejor de cada experiencia vivida, que fue dura y exigente con ustedes, pero nunca les faltaron palabras, caricias y miradas de amor.
Se que me equivoque muchas veces, que no siempre fui la mamá que necesitaban, pero tengan la certeza de que en todo momento, lo que hice, fue movido por el amor.
Recuérdenme como una madre que los amó muchísimo y que los seguirá amando a pesar de la ausencia.
Sepan que cada éxito en su vida les pertenece, pero yo voy a trascender a través de ustedes porque algo de mi sembré en cada uno y de ésta manera me quedo para siempre viva.
Tengo la certeza de que la vida no termina con la muerte, por eso, recuérdenme siempre, no se olviden de mi, rían, lloren y mantengan la esperanza de un reencuentro en donde nos fundiremos juntos en un abrazo para toda la eternidad.
Los ama por siempre su madre
Velia Rojas Zambrano