
Por, Omar Bazán Flores.
En un mundo con amplia competencia laboral y educativa; y en un entorno estatal, donde hablamos constantemente del futuro productivo de Chihuahua, debemos dimensionar el papel que juega la educación técnica en el nivel superior.
Y me toca hablar del Conalep, que se ha convertido en uno de los pilares más sólidos para el desarrollo estudiantil y que busca precisamente apoyar en garantizar el proyecto productivo, alineado con los planes de gobierno estatal.
No lo digo solo por cifras, sino por su presencia territorial, su modelo educativo y, sobre todo, por su alineación con lo que hoy demanda la industria.
Revisando el mapa del Conalep en Chihuahua, nos ayuda a corroborar la influencia que tenemos: planteles en Ciudad Juárez, Chihuahua capital, Delicias, Cuauhtémoc, Parral y ahora una extensión en Santa Bárbara.
Esto nos habla de un alcance bien planeado para llevar la formación técnica a las regiones donde se mueve la economía, con un enfoque en el cual, cada plantel responda a la vocación productiva de su entorno.
Ciudad Juárez, por ejemplo, es el corazón del Conalep en el estado. Ahí se concentra la mayor matrícula, con tres planteles, incluido el más grande de Chihuahua, y con la reciente reconversión del CAS en un centro educativo que ya recibe alumnos de nuevo ingreso.
Y es que, Juárez es industria, exportación, manufactura avanzada, y el Conalep ha sabido leer esa realidad.
Un dato que, en lo personal, me parece fundamental es el avance de las mujeres en la educación técnica. Más de la mitad del estudiantado del Conalep en Chihuahua son mujeres, incluso en carreras que durante años fueron consideradas terreno exclusivo de los hombres.
En el Conalep se forman bachilleres, y también técnicos con ventajas competitivas reales.
Tenemos certificaciones internacionales que muestran la tangibilidad del modelo educativo, a eso se suma un elemento que coloca al subsistema a la vanguardia: el bilingüismo desde primer año, con la mayoría de las materias impartidas en español e inglés.
En un estado fronterizo y exportador como Chihuahua, eso marca la diferencia.
La oferta académica es amplia y estratégica: desde mecatrónica y electromecánica, hasta ciencia de datos, inteligencia artificial y, en Ciudad Juárez, microelectrónica y semiconductores, una carrera en la que Chihuahua es pionero a nivel nacional. Todo esto, adhoc con nuestra vocación productiva.
Otra de nuestras grandes fortalezas viene siendo la vinculación directa con la industria. Las carreras no se diseñan desde un escritorio, sino en diálogo con empresarios, cámaras y líderes industriales que saben qué perfiles técnicos necesitan.
Eso explica por qué más del 94 por ciento de los egresados continúa estudios universitarios y por qué el resto se incorpora de inmediato al mercado laboral.
Entonces, si Chihuahua quiere seguir siendo competitivo, necesita técnicos bien formados, actualizados y con visión global.
Apostar por la educación técnica debe quedarse como una política estratégica para el desarrollo del estado. Y en ese terreno, el Conalep está haciendo lo que le corresponde.