
_-Piden Manque Granados y Federico Döring la adhesión de un capítulo específico al TMEC, de colaboración entre ambos países en materia de seguridad nacional_
La diputada federal por Chihuahua, Manque Granados, participó en el Diálogo Legislativo México–Estados Unidos, un encuentro de alto nivel entre integrantes de la Cámara de Diputados y una delegación plural de congresistas estadounidenses, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante su intervención, Manque Granados subrayó que la relación entre ambos países se vive de manera directa desde la frontera, particularmente en estados como Chihuahua, donde el comercio, la industria manufacturera y las cadenas productivas binacionales impactan diariamente en el empleo, la inversión y el desarrollo regional.
“Para Chihuahua, la relación bilateral no es abstracta: es prosperidad compartida que se construye todos los días en cada cruce fronterizo, en cada cadena productiva y en cada empleo vinculado al comercio internacional”, señaló.
La legisladora destacó que México y Estados Unidos mantienen una integración económica que hoy es estructural y estratégica, y que América del Norte enfrenta una oportunidad histórica para consolidar su competitividad en sectores clave como manufactura avanzada, energía, logística, minerales críticos y semiconductores.
En ese contexto, enfatizó que México puede ser un socio confiable en cada uno de estos eslabones, aportando capacidad industrial, talento y ubicación estratégica para fortalecer la competitividad regional y reducir dependencias externas, y en ese sentido, planteó la necesidad de trabajar de forma conjunta en generar condiciones indispensables para que se materialice esta visión:
• Certidumbre jurídica, con reglas claras, estables y parejas
• Coordinación institucional, basada en el diálogo continuo entre congresos, agencias y regiones fronterizas, así como la facilitación comercial, la seguridad en cruces y la modernización de infraestructura
• Energía suficiente y competitiva
• Seguridad, combatiendo la violencia y la extorsión como principales enemigos del comercio, así como el crimen organizado y la impunidad
Manque Granados sostuvo que la próxima revisión del T-MEC no debe reducirse a un trámite comercial, y junto a Federico Döring, se planteó la adhesión de un capítulo específico al Tratado que permita fortalecer la colaboración entre México y Estados Unidos en materia de seguridad nacional, a partir de compromisos formales y obligaciones claras para ambas partes, siempre bajo el respeto irrestricto a la soberanía nacional y al marco constitucional de cada país.
“La amenaza permanente de aranceles no genera certidumbre ni confianza; lo que fortalece la relación es la cooperación institucional con reglas claras y respeto mutuo entre naciones”, afirmó.
Este encuentro contó con la participación de la diputada Manque Granados y el diputado Federico Döring, por parte del Grupo Parlamentario del PAN, junto con los integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, encabezada por su presidenta, Kenia López Rabadán.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por el representante Michael McCaul (Texas), presidente del Grupo Interparlamentario Estados Unidos–México, y los congresistas Henry Cuellar (Texas), Salud Carbajal (California), Lou Correa (California), Carlos Giménez (Florida), Michael Cloud (Texas), Dan Meuser (Pensilvania) y Beth Van Duyne (Texas).
SE ADJUNTA MENSAJE ÍNTEGRO DE LA DIPUTADA MANQUE GRANADOS:
Saludo con mucho respeto a la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán; al representante Michael McCaul, quien encabeza esta delegación; así como a las y los representantes que hoy nos acompañan. Sean todas y todos bienvenidos.
Es un honor sostener este diálogo que fortalece una de las relaciones más dinámicas y relevantes del mundo.
Vengo de Chihuahua, el estado grande de México: un estado fronterizo que vive el comercio en tiempo real, en cada cruce, en cada cadena productiva y en cada empleo manufacturero.
Para nosotros, la relación entre México y Estados Unidos no es abstracta: es prosperidad compartida que se construye todos los días desde la frontera.
Hoy México es su principal socio comercial, más del 80% de nuestras exportaciones no petroleras se dirigen a su mercado. Estos datos confirman que nuestra integración ya no es solo comercial: es estructural.
Pero también es estratégica.
América del Norte tiene la oportunidad de consolidar cadenas clave para su seguridad económica: desde minerales críticos y semiconductores, hasta manufactura avanzada, energía limpia e infraestructura logística moderna.
México puede ser un socio confiable en cada uno de estos eslabones, aportando capacidad industrial, talento y ubicación estratégica para fortalecer la competitividad regional y reducir dependencias externas en sectores que definirán el crecimiento de las próximas décadas.
Para que esta visión se materialice, hay condiciones indispensables.
La primera es la certidumbre jurídica. Las inversiones, las cadenas de suministro y el empleo norteamericano dependen de reglas claras, estables y parejas. La confianza es el insumo más valioso de nuestra integración, y debemos cuidarla de manera permanente.
La segunda es la coordinación institucional. Nuestra relación comercial ha evolucionado a tal profundidad que requiere diálogo continuo entre congresos, agencias y regiones fronterizas. La facilitación comercial, la seguridad en cruces y la modernización de infraestructura deben avanzar al ritmo del comercio real.
La tercera es la energía suficiente y competitiva, condición habilitante para que la manufactura regional siga creciendo con visión de largo plazo y responsabilidad ambiental.
Y la cuarta es la seguridad, la violencia y la extorsión siguen siendo un costo directo para el comercio y la inversión; el crimen organizado y la impunidad mantiene una percepción social elevada de inseguridad.
Rumbo a la revisión del T-MEC, tenemos una oportunidad histórica: no solo preservar lo construido, sino profundizarlo con mayor certidumbre, visión estratégica y mecanismos de cooperación más ágiles.
Por eso, el trabajo desde ambos congresos es fundamental. El diálogo legislativo permanente permite anticipar riesgos, alinear prioridades y construir soluciones compartidas que fortalezcan la estabilidad de nuestra región.
Cierro con un llamado respetuoso, pero claro: privilegiemos el diálogo permanente. La amenaza recurrente de aranceles, o los cambios regulatorios abruptos, no contribuyen a la certidumbre; no fortalecen la confianza ni la planeación de largo plazo que requieren nuestras economías.
Tratémonos como los aliados que somos, no como adversarios.
El futuro competitivo de América del Norte no se define en la distancia, sino en la coordinación. Se construye desde sus regiones, desde sus instituciones y desde la colaboración entre ambos congresos, con confianza, certidumbre y visión compartida.
Muchas gracias.