
AP.- La plataforma digital “Ticket” se ha convertido en la única manera que tienen los cientos de miles de conductores de vehículos en la isla para conseguir un poco de combustible, fuertemente racionado tras las presiones de Estados Unidos.
La aplicación que se baja a los teléfonos celulares es la forma en la que las autoridades cubanas organizan la entrega de hasta 20 litros de gasolina por cada usuario, pero se congestionó de tal forma en estos días que los conductores podrían esperar hasta varios meses para obtenerlos.
En teoría, el mecanismo funciona más o menos así: tras entrar a la plataforma, se crea una cuenta —con datos de la persona y su correo electrónico—, se elige un servicio de preferencia cercano a la dirección del conductor y se obtiene un turno en la “sala de espera” para ir a cargar.
Sin embargo, el “Ticket” se volvió, además de la única esperanza, una verdadera pesadilla. Las dificultades para acceder a la plataforma, el atascamiento creado por la demanda, una gráfica poco amigable o los requisitos que pide, incluyendo el número de documento de circulación del vehículo y, sobre todo, los pocos “turnos” que se abastecen cada día, están llevando a los choferes a una prolongada espera para obtener sus 20 litros.
"Ahora tengo el (número) 7 mil y pico. Dan (para adquirir) 50 turnos diarios. ¿Cuándo vuelvo yo a comprar gasolina?", se preguntó consternado ante The Associated Press el jubilado Jorge Reyes, de 65 años, propietario de una moto y quien se inscribió en el "Ticket" el lunes.
Según los choferes, muchos de ellos profesionales que a su vez monitorean los avances en el “Ticket” y se comunican por redes sociales, el movimiento para los servicentros es de entre 50 y 90 despachos por día contra los turnos número 10 mil o 12 mil obtenidos por de ellos.
“Yo tengo el 6 mil 114, cogeré mis 20 litros en junio”, escribió un usuario en una de las listas de Whatsaap. “Hoy La Copa (el nombre de un servicentro) 50 turnos y 12.075 (inscriptos)”, expresó otro. “El Riviera solo despacha 90 carros por día”, mencionó un tercero.
Como parte de las medidas de limitación, las autoridades suspendieron también la venta de combustible en moneda nacional, por lo que sólo puede pagarse en dólares.
Un litro de gasolina cuesta en la isla 1.30 centavos de dólar, aunque en un incipiente mercado ilícito podía conseguirse el lunes a seis dólares por litro.
"Es casi imposible con 20 litros. No se puede", aseguró a la AP Ariel Alonso, un trabajador independiente de 56 años y quien logró repostar el lunes en el servicentro de El Riviera. "Hay que dejar cinco (litros) de reserva por si hay un enfermo en la casa. Esto no durará nada”.
Los directivos de la plataforma "Ticket" —que también puede consultarse en la página web—, gestionada por la Empresa de Tecnologías de la Información para la Defensa (Xetid), una firma estatal especializada en software, tuvieron incluso que salir a dar explicaciones luego de que las autoridades decidieron usarla para organizar el racionamiento y colapsara casi inmediatamente.
“En el caso específico del gasto de gasolina, más de 90 mil personas se encontraron inscritas en salas de espera en todo el país, con La Habana concentrando el mayor volumen de solicitudes, cerca de la mitad del total nacional”, refirió Saumel Tejeda Díaz, director comercial de XETID, en un reporte del portal Cubadebate.
La aplicación "Ticket" en realidad no fue creada sólo para combustible, sino que lleva por lo menos tres años gestionando “turnos” y reservas en línea para entidades estatales como teatros y notarías.
Las únicas excepciones para escapar del famoso "Ticket" son los autos alquilados para el turismo —con sus distintivas placas especiales— que cuentan con 44 servicios especializados, a donde se forman filas de un rato interminables. Estos también tienen como límite los 20 litros.
Cuba enfrenta una dura situación energética que se agudizó a comienzos de enero con el asalto estadounidense a Venezuela, un tradicional aliado y proveedor de petróleo —junto con Rusia y México— a Cuba, y la amenaza de su presidente Donald Trump de asfixiar la economía de la isla para presionar un cambio político.
Trump promulgó en enero una orden ejecutiva que amenazó con imponer aranceles a cualquier país que se atreva a vender petróleo a la isla.
La consecuencia del cerco energético fue una paulatina paralización de la isla. Las jornadas laborales debieron ser reducidas, actividades culturales suspendidas, eventos importantes como el Festival del Habano pospuestos y el transporte limitado.
Las autoridades informaron la semana pasada a las aerolíneas que debían recargar su combustible en otras plazas y algunas decidieron hacerlo vía República Dominicana, pero otras cancelaron sus rutas hacia la isla.
Expertos advirtieron que podría producirse una crisis humanitaria.
Durante un recorrido de la AP por las calles de La Habana el lunes se observará una disminución notable del tránsito, sobre todo de unidades particulares. Algunos servicios de transporte público cuentan con vehículos eléctricos. El gobierno de Cuba ha advertido sobre el duro impacto del cerco petrolero en la isla.
Con información de: LatinUs.