
Carlos Hermosillo Trujillo, presidente de Coparmex en Cuauhtémoc externó que, la inclusión financiera muestra desafíos estructurales. Aunque 7 de cada 10 mujeres cuentan con algún producto financiero, acceden con mayor dificultad a créditos empresariales y reciben préstamos de menor cuantía, lo que limita su emprendimiento y crecimiento económico.
Destacó que desde el 2020, el centro empresarial se convirtió en el primero del país en integrar a mujeres en el cien por ciento de sus grupos de trabajo, un logro que ha marcado un precedente nacional.
Destacó que este avance no es simbólico, sino una transformación real que ha fortalecido la vida interna del Centro Empresarial y el liderazgo regional del sector privado.
“La igualdad de oportunidades no es solo un principio ético; es un requerimiento económico. Las empresas y las regiones que integran plenamente el talento de las mujeres simplemente crecen más, innovan más y toman mejores decisiones”, afirmó.
Asimismo, mencionó que, a nivel nacional, los datos confirman la urgencia de acelerar el paso. Las mujeres representan el 40.5% del empleo formal, pero continúan enfrentando una brecha salarial persistente: por cada 100 pesos que recibe un hombre, una mujer percibe alrededor de 86. La diferencia es más crítica cuando se compara el ingreso entre formalidad e informalidad: una trabajadora formal percibe casi 48% más que una mujer en la informalidad, lo que evidencia la necesidad de abrir más espacios laborales dignos y con seguridad social.
Subrayó que uno de los factores que más limita el desarrollo profesional de las mujeres es el trabajo no remunerado, cuyo valor equivale al 23.9% del PIB nacional, del cual más del 70% es realizado por mujeres.
“Mientras la carga de cuidados siga recayendo de manera desproporcionada en ellas, la igualdad económica será difícil de alcanzar. No podemos pedir más participación sin garantizar infraestructura de cuidados y corresponsabilidad social”, señaló.
El rezago también es evidente en los espacios de liderazgo. A nivel nacional, las mujeres representan únicamente el 3% de las direcciones generales, y solo el 4% de las empresas están encabezadas por mujeres. De mantenerse el ritmo actual, México tardaría casi dos décadas en alcanzar la paridad empresarial. “No podemos permitir que la paridad en la alta dirección llegue hasta 2043. Es demasiado tiempo para un país que necesita más productividad, más innovación y más talento femenino”, añadió.