
Los restos de una persona desaparecida fueron identificados el pasado 6 de marzo en una fosa clandestina ubicada en El Verde, Concordia, en el estado de Sinaloa, el cual sería el primer cuerpo identificado en esta localidad que no corresponde a uno de los 10 mineros secuestrados en dicho estado.
De acuerdo con un comunicado compartido en Facebook por el colectivo sonorense Buscándote Luis Alan, los restos corresponden al señor Isabel Hernández García, quien había desaparecido el pasado 14 de diciembre de 2025 en Concordia, Sinaloa.
En dicha publicación, el colectivo expresó su pésame a los familiares del señor Hernández.
“Expresamos nuestro más sincero pésame a su familia, amistades y seres queridos. Que encuentren fortaleza y consuelo en estos momentos tan difíciles”, escribieron.
El pasado 23 de enero, fueron secuestrados 10 mineros de la empresa canadiense Vizsla Silver en el municipio de Concordia. Como parte de las labores de búsqueda, fueron halladas fosas clandestinas cerca del poblado de El Verde, donde han sido identificados restos de siete de ellos. El más reciente de los hallazgos fue informado el pasado 5 de marzo.
Cabe recordar que la semana pasada, durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Sinaloa, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, no quiso ahondar sobre las investigaciones para hallar a los mineros que seguían desaparecidos.
"Las investigaciones continúan, se está dando seguimiento puntual al caso y se mantiene el despliegue operativo en la zona para ubicar a otros responsables que ya se tienen identificados y esclarecer plenamente los hechos", dijo Harfuch para después añadir que será la Fiscalía General de la República quien informara sobre lo hallado en la fosa.
Desde entonces, el colectivo Por las Voces Sin Justicia ha detectado más fosas clandestinas en las inmediaciones de El Verde.
Con información de Latinus.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
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El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
