
El DIF Estatal mantiene su compromiso con la rehabilitación y la inclusión, mediante la entrega permanente de prótesis, órtesis y aparatos funcionales, en beneficio de decenas de personas.
Mediante este programa se produce mensualmente un promedio de nueve prótesis y 20 órtesis en los talleres especializados de la dependencia, ubicados en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) de Chihuahua capital y en el Centro de Rehabilitación Integral (CRI) de ciudad Cuauhtémoc.
En lo que va del año se ha atendido a cerca de 100 personas con entregas gratuitas de prótesis, a través de evaluaciones médicas, ajustes y terapias, así como de órtesis personalizadas hechas a medida de los usuarios, que en este caso, solo cubren una cuota simbólica de recuperación.
Recientemente la presidenta de la institución, María Eugenia Galván Antillón y el director de Rehabilitación, Hiram Mendoza Rodríguez, suministraron dos prótesis y ocho órtesis, así como un andador y una silla de ruedas a personas con distintas discapacidades.
"La inclusión no es un discurso: es una necesidad vital y un derecho que fortalece a toda nuestra comunidad", enfatizó Galván Antillón durante el evento.
El DIF Estatal distribuye además sillas de ruedas estándar, PCI y PCA, bastones de cuatro puntos, andadores, lentes y auxiliares auditivos.
La convocatoria se encuentra abierta durante el presente mes para gestionar alguno de estos aparatos, para lo cual se debe acudir al CREE en la capital, al CRI de Cuauhtémoc o al Centro de Rehabilitación Integral Física, en Ciudad Juárez.
Para el resto del estado, las personas interesadas pueden acudir a su DIF Municipal.
Gracias a la infraestructura del DIF Estatal, Chihuahua se posiciona como el único estado del país con cobertura total en rehabilitación, ya que cuenta con 77 Unidades Básicas de Rehabilitación distribuidas en todos sus municipios, donde ofrece dispositivos de alta calidad y acompañamiento integral.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
