
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) hizo un llamado a las personas que resultaron afectadas por cancelaciones unilaterales de compras realizadas en plataformas de Walmart y Bodega Aurrera a sumarse a una demanda de acción colectiva que prepara la dependencia para defender sus derechos.
La convocatoria está dirigida a consumidores que realizaron compras los días 17 y 18 de marzo de 2025 a través de los sitios web de walmart.com.mx y bodegaaurrera.com.mx, y cuyos pedidos fueron cancelados sin su consentimiento o cuyos productos no fueron entregados.
De acuerdo con la institución, el objetivo es agrupar a las personas afectadas para iniciar un procedimiento judicial que permita reclamar posibles daños o incumplimientos por parte de Nueva Walmart de México S. de R.L. de C.V.
¿Qué hacer?
Para adherirse a la acción colectiva, la Profeco solicitó a los consumidores enviar documentación que permita acreditar la relación de consumo y los hechos relacionados con la cancelación o incumplimiento de la compra.
Entre los documentos solicitados se encuentran:
Formato de consentimiento para que Profeco represente al consumidor.
Identificación oficial vigente (anverso y reverso).
Relatoría de hechos, firmada por la persona afectada, donde se explique cómo ocurrió el caso.
Comprobantes de pago o de la compra, como tickets, facturas, vouchers, estados de cuenta, transferencias o correos electrónicos.
Cualquier otro documento relacionado con la afectación.
Formato adicional de datos personales.
La documentación puede enviarse por correo electrónico a acolectivas@profeco.gob.mx o entregarse de manera física en las oficinas centrales de la Profeco o en la Oficina de Defensa del Consumidor (Odeco) más cercana.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
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