CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– En la misma semana en la que se conmemoró el 88 aniversario de la Expropiación Petrolera –acto fundacional que dio origen a Petróleos Mexicanos (Pemex)– cinco personas murieron en la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, megaobra emblemática de los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Los decesos ocurrieron en medio de un recorte de 47% en el presupuesto destinado al mantenimiento de las instalaciones industriales y, en paralelo, un incremento de 117% en las condiciones de riesgo. Ambos datos provienen de documentos internos de Pemex obtenidos por Proceso, así como del análisis de la Cuenta Pública y los reportes financieros de la propia empresa pública del Estado.
De acuerdo con los reportes financieros de la petrolera y el histórico de la Cuenta Pública, con cifras deflactadas a 2026 para hacerlas comparables, la empresa proyecta destinar en este año en curso 47% menos de recursos para el mantenimiento de sus instalaciones industriales respecto de lo que ejerció en 2013.
En 2025, también con datos deflactados, el gasto en mantenimiento fue 62% menor en comparación con 2013, lo que confirma una política sostenida de austeridad presupuestaria en uno de los rubros más críticos para la operación segura de Pemex.
Las cifras, vistas en pesos constantes, sostienen que en 2026 el gasto asciende a 31 mil 314 millones de pesos.
Si se retrocede más en el tiempo el contraste se vuelve aún más marcado:
La caída presupuestaria impacta a todo el sistema operativo de Pemex: refinerías, terminales de almacenamiento, complejos procesadores de gas, plataformas, sistemas de ductos y buque-tanques.

Así, mientras el gasto en mantenimiento se contrae los riesgos operativos se acumulan. Pemex ha registrado un incremento de 117% en los riesgos pendientes de atención al cierre de cada año, al comparar 2017 contra 2025, lo anterior, por ser las cifras disponibles en estos años.
En 2017 se contabilizaron cinco mil 523 riesgos pendientes. La cifra subió a seis mil 274 en 2018 y a siete mil 357 en 2019.
En 2020 se observó una reducción a cinco mil 948 riesgos y en 2021 bajó a cinco mil 244, en lo que parecía una corrección temporal.
Sin embargo, a partir de 2022 la tendencia se revirtió con fuerza. Ese año los riesgos pendientes ascendieron a siete mil 947, en 2023 aumentaron a nueve mil 139, en 2024 escalaron a nueve mil 741 y, finalmente, en 2025 alcanzaron su nivel más alto del periodo: 11 mil 995 riesgos pendientes de atención.
Con información de Proceso.