"Cuidar es resistir": mujeres indígenas y afromexicanas defienden sus conocimientos ancestrales

"Cuidar es resistir", sostienen en entrevista con EFE las autoras del "Recetario de saberes para los cuidados y el buen vivir", que reúne los conocimientos de mujeres indígenas y afromexicanas, quienes históricamente han cargado con las mayores responsabilidades de cuidado en condiciones de desigualdad y racismo estructural en México.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, cuatro de las 21 autoras reivindican el cuidado como una práctica colectiva y no individual, desde donde se sostiene la vida, la memoria, la comunidad y la resistencia.


Para Joss Batista, afromexicana de 30 años, el recetario "es un acto político", ya que durante mucho tiempo a sus pueblos se les "negó el derecho" de escribir sus propias historias y de nombrar sus conocimientos.

Por ello, explica que registrar estos saberes implica "reconocer la memoria de las abuelas y ancestras", y visibilizar las condiciones en las que se sostienen los cuidados, que recaen de forma más marcada en las mujeres indígenas y afromexicanas.


"Hablar de cuidado implica hablar de desigualdades", destaca y agrega que en sus pueblos y comunidades "el cuidado es colectivo, nunca individual".

July Mendoza, mujer indígena de 20 años, señala que el cuidado es también "un arma política", que "no sólo es el que se hace en los hogares", sino que implica "cuidar la lengua, la memoria, el territorio y la comunidad", en contextos donde muchas veces "el Estado no responde".

"Nuestro cuidado está atravesado por el racismo, también la desigualdad y la violencia en nuestros territorios", afirma.

Del cuidado espiritual al territorial
Publicado por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) con motivo del 8 de marzo, el recetario reúne memorias, prácticas y saberes ancestrales de 21 mujeres jóvenes indígenas y afromexicanas de distintos territorios, que amplían el cuidado más allá de lo doméstico, hacia lo espiritual, emocional, comunitario y territorial.

En la receta de Batista, el cuidado incorpora prácticas como la limpieza y protección de energías con agua, sal y la luz de la luna, parte de su vida cotidiana y de los saberes heredados en su familia, donde, explica, "es muy importante cuidar el lado espiritual".

Desde la dimensión emocional, Mendoza comparte una receta basada en el uso de hierbas para acompañar momentos de enojo, frustración o tristeza, en la que el acto de llorar y las palabras de apoyo permiten procesar lo que se siente, ya que, señala, es necesario "dejar salir el llanto" para recuperar la calma.

Por su parte, Ámbar Sánchez, mujer indígena ch’ol, de 21 años, propone espacios colectivos entre mujeres —como reunirse a compartir café o atol (bebida de maíz)— donde conversar, escucharse y acompañarse se vuelve una forma de cuidado, pues "muchas veces es en la cocina" donde se construyen estos vínculos cotidianos.

Yajayra Saavedra, mujer ñuu savi, de 28 años, describe el cuidado a partir del acompañamiento comunitario durante el posparto mediante el uso del temazcal, una práctica que se sostiene durante 30 días y que refleja que "el cuidado no recae solamente en ella".

No obstante, advierte que la continuidad de estos saberes enfrenta obstáculos debido a la "discriminación, racismo y señalamientos" por su forma de hablar o vestir, sumados a condiciones como la pobreza, el cambio climático y la pérdida de la lengua.

"Si estás diariamente luchando contra todas las desigualdades, ¿cómo continúas con el cuidado colectivo?", cuestiona.

En ese escenario, Sánchez advierte que, aunque el cuidado es reconocido en distintos marcos institucionales, muchas veces se trata de un concepto "muy blanqueado" que "invisibiliza" a las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Por ello, subraya que es necesario que las autoridades "volteen a ver cómo vivimos" y construyan políticas públicas a partir de las realidades de sus pueblos y comunidades, en las que "seamos las que hablemos por nosotras".Latinus

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Agrupación cancela y nadie le avisó a la gente en el mitin de Andrea 

Sólo era "un gancho" la presentación de los "Chicos de Barrio de Dimas Maciel" en el evento de Andrea Chávez allá en Ciudad Juárez.

Las mismas redes sociales de los "Chicos de Barrio de Dimas Maciel", confirman que algunos de los pocos que se dieron cita al mitin de Andrea y de los que mejor ya no fueron, tenían la intención de disfrutar de la música de la agrupación.

Pero los "Chicos de Barrio de Dimas Maciel" no llegaron al evento de Andrea, el camión en el que viajaban se descompuso.

Los "Chicos de Barrio de Dimas Maciel" avisaron en redes sociales que no podrían presentarse, horas antes de su presentación.

Pero a los que fueron al evento de Andrea, nadie les aviso, los tuvieron  esperando bajo sol, hablaron los políticos lo que tenían que hablar y la agrupación nunca apareció; la gente mejor se fue.

Video

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