
La fundadora del medio digital estadounidense Los Ángeles Press, Guadalupe Lizárraga, recordó en el aniversario luctuoso de Miroslava Breach la situación que se vivió con el entonces gobernador Javier Corral, quien asegura, desvió la investigación criminal hacia la periodista.
En redes sociales compartió lo siguiente:
Los diarios en #Chihuahua recuerdan el aniversario póstumo de la periodista Miroslava Breach. Cada año navegan en el mismo charco, estancados en la información que les hicieron publicar a las pocas horas del crimen, perpetrado durante el mandato de Javier Corral. En un tono acusador, replicando la versión del entonces gobernador, ahora preguntan: ¿qué hace Shultz en el padrón del #PAN?
Los periodistas y opinadores, con un mínimo de ética y valentía, tendrían que corregir la pregunta:¿Qué hace Javier Corral en #Morena, en completa impunidad? ¿Por qué se le sigue protegiendo?
Corral fue quien desvió la investigación criminal del caso Miroslava. Fue quien fabricó culpables e incluso participó directamente en la coacción de Hugo Amed Shultz Alcaraz, derivando en su tortura psicológica demostrada con un Protocolo de Estambul positivo.
Corral estuvo en la escena del crimen con militares, antes y después de que se levantara el cadáver de la periodista.
Corral extrajo la computadora de Miroslava y ordenó desaparecer el celular de Schultz, con el que se demostraba que no había llamadas ni indicio alguno de comunicación con la periodista.
Corral fue quien ordenó la alteración de pruebas forenses y testimonios de imputados, así como la manipulación de medios locales que repetían su versión a cambio de publicidad.
Todo esto en la primera etapa de la investigación. Después, fue la FEADLE la que, con agentes de la División de inteligencia de la FGR, detuvo de manera arbitraria al hijo de Crispín Salazar, lo torturó y bajo paga mensual lo obligó a culpar a quienes hoy están en prisión por un delito que no cometieron.
La FEADLE cobró una extorsión a la familia Shultz para forzar la aceptación de un juicio abreviado, mediante la amenaza de incriminar por secuestro al hijo mayor de Hugo Amed.
Los agentes del Ministerio Público al frente de esta fabricación fueron Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, junto con Iris Gabriela Santoyo Cuervo y su entonces pareja, Jean Paul Rodríguez M., quienes ordenaron la tortura de Juan Carlos Moreno Ochoa y de Edgar Salazar Gaxiola. Además de las amenazas a la familia Schultz de las que he sido testigo.
Todo ello con la complicidad de Sergio Aguayo Quezada, presidente de Propuesta Cívica, organización que sirvió para legitimar la fabricación, muy al estilo de Alto al Secuestro, de la extinta Isabel Miranda de Wallace.
Las pruebas fueron presentadas, y la propia jueza María Elena López Morales participó en sellar la fabricación de culpables en el caso Miroslava Breach.
¿Por qué los medios siguen replicando la misma versión manipulada frente a las evidencias? ¿Por qué aspiran a que la mentira, repetida mil veces, se convierta en verdad, mientras sella la impunidad del poder?