
Ciudad de México, 25/03/26 (Más).- La proliferación de médicos con formación irregular en cirugía estética ha encendido las alarmas en México, donde actualmente operan más especialistas con “títulos exprés” que cirujanos plásticos certificados, lo que representa un riesgo creciente para la salud pública.
De acuerdo con el reportaje de Animal Político, revela que en el país existen cerca de 6 mil 88 médicos formados mediante maestrías en cirugía o medicina estética, cifra que supera en 182% a los 2 mil 158 especialistas certificados en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.
Estos programas pueden durar entre ocho meses y dos años, muy lejos de los hasta 15 años de formación que requiere un especialista avalado.
El reportaje documenta que al menos 31 escuelas ofrecen este tipo de programas académicos, de las cuales menos de la mitad cuentan con reconocimiento oficial.
Muchas de estas capacitaciones se imparten en línea o bajo esquemas flexibles, sin exámenes de admisión rigurosos ni prácticas quirúrgicas suficientes, lo que ha permitido el crecimiento acelerado de estos perfiles en el sector.
El caso de Keila Camacho, una joven de 25 años que murió tras una cirugía estética mal realizada en Tamaulipas, expone los riesgos.
El médico responsable, identificado como Aarón P., quien solo contaba con título de médico general al momento de la intervención, obtuvo posteriormente una cédula como “maestro en cirugía estética”.
Especialistas y autoridades sanitarias han advertido que estas formaciones constituyen un “falso ejercicio a la profesión”, ya que la legislación mexicana establece que únicamente médicos con especialidad certificada pueden realizar procedimientos quirúrgicos estéticos.
Sin embargo, la falta de regulación clara en el campo de la medicina estética ha permitido la expansión de estas prácticas.
En la última década se han abierto 519 investigaciones por usurpación de profesión en el sector salud, de las cuales 114 corresponden a cirugías estéticas realizadas sin certificación.
Estados como Baja California, Chihuahua y Jalisco concentran la mayor incidencia de estos casos.
Pese a las alertas emitidas por autoridades como Cofepris y organizaciones médicas, la Secretaría de Educación Pública ha continuado otorgando cédulas a egresados de estos programas, mientras persiste un vacío legal y falta de supervisión que facilita el intrusismo médico y pone en riesgo la vida de los pacientes.
Con información de: Massinformación.