En voz de Jesús Emiliano García, dirigente de la Unión Campesina Democrática, productores de frijol en Chihuahua, han determinado el ajustar el precio de venta.
“El día de hoy nosotros vamos a anunciar, con acuerdo de los productores que estamos representando, el bajar el precio de frijol a 20 pesos en el modelo de mercado campesino, es la promoción que ahorita vamos a hablar que tenemos ahí exhibida en la mesa de este salón”, dijo.
Recordó que el año pasado que iniciaron de 35 a 30 pesos, se ajustó en el mercado local. Luego, en este año, como hay bastante frijol, bajó a 25, “pero ya nos quedó alto el precio del ingreso objetivo de 27”.
Sin embargo, hay quienes lo están vendiendo ya de los intermediarios hasta 18, hasta 15, que ese frijol lo compraron bien barato.
“O sea, qué bueno que se va a beneficiar parte de la población, pero es una competencia muy desleal para el que está en el surco, para el que trabaja en el sol, que no le hemos hecho justicia, y menos el gobierno federal”, acotó.
“Es muy difícil repartir una tortilla entre hambrientos, quiero decirles, porque a pesar de que son 27 millones en esas mil toneladas, es muy difícil porque tenemos mucha gente que todavía tiene frijol en sus galeras”, señaló.
Aseguró que es un grito desesperado, “ puede ser posible porque si estamos hablando de 30 mil, bajamos la demanda de millones a 150 millones. Eso es lo que le estamos proponiendo desde el día de ayer en una carta que se dirigió a la presidenta de la República".

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
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