
CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- El gobierno de Estados Unidos imputó cargos de terrorismo a los dueños de una tienda de armas de Arizona, tras determinar que proveyeron armas a los cárteles de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de Sinaloa, grupos criminales mexicanos que el presidente estadunidense Donald Trump colocó en la lista de organizaciones terroristas internacionales en febrero de 2025.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Laurence Gray y Barrett Weinberger, ambos originarios de Arizona, vendieron armas en mayo 2025 a sabiendas que serían traficadas a México para surtir los arsenales del CJNG y del Cartel de Sinaloa; por estos cargos criminales, incluyendo el de “conspiración e intento de proveer apoyo material a una organización terrorista designada”, Gray enfrenta una pena de decenas de años de cárcel y varios cientos de miles de dólares de sanción.
La empresa Grips by Larry no figura entre las cinco tiendas de armas que el gobierno mexicano, por el conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), demandó ante una corte de justicia de Arizona en octubre de 2022, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. En esta demanda, el gobierno acusó las tiendas de participar en el tráfico de armas, tras determinar que habían vendido cientos de armas decomisadas de este lado de la frontera.
Con información de Proceso.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

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