
La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris) mantiene acciones permanentes para supervisar el suministro de agua potable mediante pipas, con el fin de prevenir riesgos a la salud en zonas sin acceso a la red de distribución o con alta demanda por temporada de calor.
La dependencia cuenta con ocho verificadores que inspeccionan las unidades y la calidad del agua, además de revisar que los vehículos cuenten con la leyenda visible “Agua Potable” y cumplan con las condiciones higiénicas.
Estas acciones se realizan durante todo el año y se intensifican en la temporada de calor. El año pasado se realizaron 77 verificaciones sanitarias a pipas para confirmar que el agua cumplía con la normativa.
Actualmente se tiene un registro de entre 80 y 100 unidades que prestan este servicio, que en su mayoría son operadas por las juntas municipales y rurales de agua y saneamiento.
Coespris exhorta a la población a identificar este tipo de vehículos, ya que existen otros que distribuyen agua para usos distintos al consumo humano y no están sujetos a vigilancia sanitaria en cuanto a su calidad.
Cuando una unidad incumple se otorga al propietario un plazo para su regularización. Si representa un riesgo inminente a la salud, se suspende el servicio hasta que cumpla con los requerimientos.
La dependencia dio a conocer que para mantener la calidad del agua, se recomienda almacenarla en recipientes limpios, con tapa y libres de sustancias peligrosas, así como lavarlos al menos cada seis meses.
También se sugiere desinfectar el agua antes de su consumo o al utilizarla en la preparación de alimentos, mediante la adición de cloro o plata coloidal.
Para denuncias relacionadas con la prestación de este servicio, llamar a los teléfonos (614) 414 8210 y (614) 414 8211, extensión 143.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

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