
REYNOSA, Tamps. (apro).-? Una mujer de 27 años murió mientras era sometida a una cirugía estética en una clínica particular ubicada en la colonia Las Fuentes Sección Lomas, en Reynosa.
De acuerdo con los primeros reportes, la paciente ingresó para realizarse un procedimiento de liposucción con transferencia de grasa a los glúteos.
Sin embargo, durante la intervención presentó una caída súbita en la saturación de oxígeno y posteriormente un paro cardiorrespiratorio.
El personal médico inició maniobras de reanimación y solicitó apoyo a los servicios de emergencia, pero pese a los esfuerzos de paramédicos de Protección Civil, la mujer ya no contaba con signos vitales.
El fallecimiento ocurrió en un inmueble ubicado en la calle Sierra Picachos número 600, donde operaba la clínica MedQuin, en un espacio que no contaba con identificación visible como establecimiento médico.
En el lugar, autoridades localizaron el cuerpo con múltiples heridas quirúrgicas en abdomen, tórax y espalda, además de signos de cianosis y hematomas.
Posteriormente, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas confirmó el deceso e informó que la víctima fue identificada como Esmeralda “N”, quien era residente de Estados Unidos.
Las primeras líneas de investigación señalan que la complicación pudo haberse presentado durante la transferencia de grasa a los glúteos, por un posible embolismo graso, aunque será la necropsia la que determine la causa oficial de la muerte.
La dependencia estatal indicó que ya se abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades contra quienes resulten implicados.
Este caso se suma a otro registrado el año pasado, en el que una mujer también residente de Colorado, Estados Unidos, perdió la vida tras someterse a un procedimiento estético en la clínica privada D'Vinci de Reynosa, lo que ha encendido nuevamente las alertas sobre la regulación y condiciones en las que operan algunos establecimientos dedicados a cirugías estéticas en la ciudad.
Con información de: Proceso.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

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