Atacan a balazos a conductor en plaza Mi Plaza; localizan casquillos de dos calibres

Un intento de ejecución fue reportado en la plaza comercial Mi Plaza, ubicada sobre la avenida José María Iglesias, lo que generó movilización de corporaciones policiacas en el sector.
 

De acuerdo con los primeros informes, sujetos armados dispararon en repetidas ocasiones contra el conductor de un vehículo con la aparente intención de privarlo de la vida; sin embargo, la víctima logró escapar del lugar a bordo de su unidad antes de ser alcanzada por los agresores.
 

Tras el reporte al sistema de emergencias, agentes de la Policía Municipal acudieron al sitio, donde localizaron al menos 10 casquillos percutidos de calibres 9 milímetros y .40, los cuales quedaron esparcidos en el área de estacionamiento.
 

Testigos señalaron que dos individuos participaron en el ataque y posteriormente huyeron con rumbo desconocido. Se indicó además que el afectado habría logrado resguardarse en las inmediaciones de la colonia Granjas.
 

La zona fue acordonada para permitir el levantamiento de indicios balísticos y dar paso a las investigaciones correspondientes por parte de las autoridades, quienes buscan esclarecer el hecho y ubicar a los responsables.

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Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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