
El lunes 6 de abril terminaron las vacaciones de Semana Santa, muchos mexicanos regresaron al trabajo y a las aulas para continuar con sus rutinas después de un merecido descanso, pero hay un grupo social que no regresó a sus actividades con normalidad, los campesinos y los transportistas.
Este día se vio marcado por un paro nacional de los trabajadores del campo que desde hace tiempo están exigiendo una mejor administración de los recursos económicos y naturales para mantener al campo mexicano, no solamente el agua, que ya es una causa recurrente para ellos debido a la pésima administración de parte del gobierno federal. Esto ya ha causado movilizaciones en este año, se han bloqueado carreteras y puentes fronterizos.
Los productores exigen una garantía en los precios de los productos como el frijol, maíz y sorgo, un manejo más eficiente y la modernización de los sistemas de riego y el agua, también exigen apoyos para el rescate al campo mexicano que a día de hoy se encuentra en una grave crisis de sequía. También exigen seguridad, porque en diversos estados como es bien sabido que el crimen organizado les cobra cuotas y derecho de piso para dejarlos producir e incluso en algunos estados los grupos criminales controlan los precios de las mercancías
Por su parte los transportistas, no solamente se solidarizaron con los agricultores, sino que también exigen seguridad en las carreteras porque hoy su trabajo es de alto riesgo, ya que el crimen organizado no solamente los extorsiona, sino que también se han presentado emboscadas, balaceras, robos, quemas, secuestros y todo tipo de crímenes en contra de este grupo. Además, ambos sectores productivos exigen la eliminación de los impuestos a los combustibles, porque estos encarecen la productividad y vuelven incosteable el mantenimiento de sus negocios.
Por su parte el gobierno federal continua con las mismas respuestas desde hace 7 años, que no pasa nada, que están abiertos al diálogo, que se está asignando presupuesto al campo, que están trabajando en el tema, que quienes exigen están en contra del gobierno, entre otros pretextos.
Dentro de este guion de respuestas que se lee desde las mañaneras, la Presidenta y la Secretaria de Gobernación han declarado que se han reunido personalmente con los agricultores, también han tenido el descaro de acusar a los manifestantes de tener relación con partidos políticos de oposición. Particularmente en esta ocasión la jefa del ejecutivo federal dijo la frase “Estamos invirtiendo, pero los recursos no son infinitos”.
Esta declaración es hecha en un contexto donde el gobierno federal ha mandado millones de barriles de petróleo a la dictadura cubana que oprime a sus ciudadanos y ha gastado miles de millones de pesos enviando insumos a la isla en forma de “ayuda humanitaria” y por supuesto, para eso, los recursos no se acaban.
Estos hechos demuestran que al gobierno federal no le importan los productores y transportistas, para ellos siempre hay algún pretexto para no atender sus demandas. Ellos no trabajan de sol a sol cultivando la tierra y cosechando los frutos, ellos no están lejos de su familia para recorrer largas distancias llevando insumos y sacando recurso para llevar comida a su mesa.
Pero estoy seguro que será a ellos a los que esta indiferencia, descaro y cinismo les costará su puesto y privilegios que los transportistas, campesinos y demás mexicanos les dimos y les vamos a quitar en las urnas.