
Hoy por hoy, en México, no hay un indicador más honesto de la realidad nacional, política, económica y social, que la tortilla. Con ese asunto no se miente —no se puede— porque no se oculta, ni se promedia, ni se disimula, se paga el precio, o no, y basta.
El tema es de actualidad porque está en el debate público si el kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos durante este mes de abril[ Artículo de Laura Corona titulado: “¿El kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos en abril? Esto responde Claudia Sheinbaum ante el presunto aumento”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Heraldo de México.] y la presi dijo que nones.[ Artículo de la redacción titulado: “Sheinbaum le pone un ‘estate quieto’ a tortilleros: ‘No hay razón para que suba kilo de tortilla’”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Financiero.]
El hecho incuestionable es que, entre 2018 y 2024, el kilo pasó de rondar los 13 pesos a más de 22;[ Artículo de Patricia Carrasco titulado: “Precio de la tortilla subió en los últimos 6 años; habrá récord en importaciones de maíz amarillo”, publicado el 20 de noviembre de 20024, por el periódico La Prensa.] un incremento de más del 60% en el alimento básico por excelencia en nuestro país. No, ciertamente no es inflación, es un hípersubidón de precio (digo “hípersubidón” para no decirle por su nombre real: mentada de madre) y, mientras eso ocurría, el gobierno se llenaba el hocico hablando de estabilidad (como si la gente fuera idiota y desayunara, comiera y cenara gráficas).
“¿Y por qué subió?”, se podría preguntar usted si vive en Babia;[ La expresión proviene del antiguo territorio de Babia, en León, donde en la antigüedad los reyes se retiraban a descansar; cuando alguien preguntaba por ellos, se decía que estaban “en Babia”, es decir, fuera de asuntos y preocupaciones.] o podrá decir, también, que: “es culpa de Calderón o que no es culpa de este %$@*& gobierno de $*@&%”, si está imbécil, si vive en Babilonia o es de la Cuatroté.
Las razones son muchas y no se trata de un misterio: hay una cadena de costos que se disparó —maíz, gas, transporte— y un Estado que no pudo o no quiso intervenir de forma eficaz. Punto. Lo demás es literatura administrativa: “acuerdos”, “contención”, “coordinación”, nah, palabras que sirven para una cosa: cubrir la impotencia, porque ése es el dato incómodo: el precio subió… y se quedó arriba, y mientras el kilo trepaba hasta irse con los angelitos, es decir, por las nubes, el país acumulaba lo suyito: terrorismo (más de 220 ataques armados en más de 20 estados), más de 100 mil desaparecidos, descarrilamientos y explosiones, todos con saldos de muertos, muertos y más muertos que sólo sirven para convertirse en inhumana estadística.
El ciudadano común y corriente, el ciudadano de a pie, hace cuentas muy simples: paga más por comer y recibe menos en todo lo demás. Ésa aritmética sí cuadra a todos, menos al régimen, que desconoce los hechos y hace oídos sordos a las voces que claman con razones, la de los productores: “no nos pagan el maíz como es debido”, la de los industriales: “no podemos vender por debajo del costo” y la de los tortilleros: “o subimos o cerramos”; total, el gobierno se desentiende y se hace @&%*$, porque, total, el consumidor: paga.
La tortilla es una línea roja, no por capricho, sino por fuerza: es el alimento de todos los días, un gasto que no se puede recortar y el punto donde la economía deja de ser teoría y se convierte en hambre.
Usted puede decidir no creerme (como ya dije: si está imbécil, si vive en Babilonia o es de la Cuatroté), pero, ¿quiere otros datos? Ahí le van —con otro insumo de la canasta básica: el jitomate—: “En la primera semana de abril, un kilo de jitomate llegó a venderse por encima de 55 pesos en varias centrales de abasto del país. Un año antes, el mismo kilo rondaba los 25 pesos […] No se trata de un simple brinco estacional. Es la señal más visible de una fragilidad estructural en el sistema de abasto alimentario de México, concentrado en exceso en una sola región que enfrenta una compleja problemática […] El golpe estadístico quedó registrado con claridad. En marzo de 2026 el jitomate aumentó 42.01 por ciento mensual y representó casi el 30 por ciento de la inflación registrada”.[ Artículo de Enrique Cárdenas titulado: “El singular caso del jitomate”, publicado el 15 de abril de 20026, por el periódico El Financiero. Énfasis añadido.]
Así se ve un fracaso: no en un discurso de una pobre mujer a la que le llueve sobre mojado a diario, sino en un kilo de algo.
Los precios no mienten.
Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: https://www.luisvillegasmontes.com
Luis Villegas Montes.
luvimo6609@gmail.com , luvimo6614@hotmail.com
1.Artículo de Laura Corona titulado: “¿El kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos en abril? Esto responde Claudia Sheinbaum ante el presunto aumento”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Heraldo de México.
2. Artículo de la redacción titulado: “Sheinbaum le pone un ‘estate quieto’ a tortilleros: ‘No hay razón para que suba kilo de tortilla’”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Financiero.
3. Artículo de Patricia Carrasco titulado: “Precio de la tortilla subió en los últimos 6 años; habrá récord en importaciones de maíz amarillo”, publicado el 20 de noviembre de 20024, por el periódico La Prensa.
4. La expresión proviene del antiguo territorio de Babia, en León, donde en la antigüedad los reyes se retiraban a descansar; cuando alguien preguntaba por ellos, se decía que estaban “en Babia”, es decir, fuera de asuntos y preocupaciones.