
JIRONES DE NUESTRA HISTORIA
Por: José Luis Jaramillo Vela
El título es más serio de lo que parece
No vaya a pensar usted, estimado y apreciado lector que voy a escribir sobre algún churro cinematográfico como los de Juan Orol, aquel cineasta español que hizo su carrera cinematográfica en México y que se ganó el mote de “El Rey del Churro”, precisamente por filmar sus películas con un bajísimo presupuesto, sin efectos especiales, con una sola toma, descuidando detalles esenciales y filmadas en solo una semana cuando mucho; sus películas trataban la temática de gángsters, mafiosos, criminales y rumberas; dichos filmes eran tan descuidados, como aquel en el que la trama se ubicaba en Chicago y en plena escena se ve pasar a un autobús de la Línea Peralvillo, esos detalles no le importaban al cineasta, quien por cierto tenía un gran éxito en taquilla.
Ya que nos metimos en este tema, el nombre de “churros” para definir a las películas de mala calidad técnica,fílmica, artística, de argumento, de continuidad y de dirección, es el propio Juan Orol quien definió así a sus películas, cuando dijo que “como director tengo que estirar al máximo mi escaso presupuesto, es por eso que mis películas se hacen como los churros: rápido, con apretujones y como salgan” y de ahí para la eternidad quedó el término churro, para definir al cine de mala calidad.
Antecedentes ríspidos entre Alemania y México
El primer incidente se dio en 1917 con el famoso telegrama Zimmerman, que desembocó en el descubrimiento de un complot entre Alemania, Victoriano Huerta y Pascual Orozco para provocar una guerra entre México y Estados Unidos; en 1935, México se sumó a los bloqueos económicos que la Liga de las Naciones (precursor de la ONU) le impuso a Italia debido a la invasión, anexión y las atrocidades cometidas contra Etiopía; en 1938, México eleva una enérgica protesta en contra de la Alemania nazi por la invasión y anexión de Austria; luego, en 1939 el Gobierno Mexicano condena y advierte al mundo el avance del fascismo como forma de gobierno en Alemania con Adolfo Hitler, en Italia con Benito Mussolini, en España con el dictador Francisco Franco y en Japón con el Emperador Hirohito, como consecuencia de esta condena internacional, México retira su Embajada de España, quedando los asuntos e intereses mexicanos, en manos de la Embajada de Cuba, que aún no era comunista.
El 1 de septiembre de 1939, Alemania y Hitler invaden Polonia, desatando el inicio de la Segunda Guerra Mundial; el Presidente, General Lázaro Cárdenas manifiesta la neutralidad de México en el conflicto como política exterior; pero también en lo diplomático protesta a nivel internacional por la agresión a Polonia y la Unión Soviética; Alemania, Italia y Japón se aliaron y formaron Las Potencias del Eje y comenzaron a ver mal a quienes no estaban de acuerdo con sus procederes.
El 1 de diciembre de 1940, asume como Presidente de México el General Manuel Ávila Camacho, quien declara y afirma al mundo la neutralidad de México en la guerra, advirtiendo que “La neutralidad no es garantía de paz ni salvación”, el mundo entendió esta declaratoria como un mensaje de paz y neutralidad, sin embargo las Potencias del Eje lo entendieron como una bravata de México en su contra, provocando una andanada de declaraciones, quejas y ataques verbales y periodísticos de Hitler, Mussolini y Hirohito en contra de México en todos los foros e instancias internacionales. En abril de 1941, cansado de tantas agresiones verbales contra México y su gobierno, Ávila Camacho confisca dos buques alemanes en Veracruz y uno italiano en Tampico y decreta la prohibición de entrada de buques pertenecientes a las Potencias del Eje a ningún puerto mexicano.
La respuesta del Führer fue furiosa, ordenó a sus submarinos hundir seis buques petroleros mexicanos, perdiendo la vida quince marineros mexicanos; estos hechos provocaron la declaratoria de guerra de México en contra de las Potencias del Eje y la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial.
Surge la figura de Antolín Jiménez y los Charros de México
En aquella época, de manera simultánea a los acontecimientos que estaban ocurriendo en la guerra, en México se había descubierto una red nazi que funcionaba desde 1933, incluso rozaba a los círculos políticos y artísticos; La secretaría de la Defensa Nacional mantenía al Ejército Mexicano prácticamente acuartelado y en estado de alerta; los servicios de inteligencia del Estado Mexicano terminaron por desarticular la red nazi en México, sin embargo el país y la población estaban en un estado de zozobra y nerviosismo ocasionados por la guerra, a la que México ya había entrado enviando a combate al Escuadrón Aéreo 201.
Es entonces que surge la figura de Antolín Jiménez Gama, un Teniente Coronel que había pertenecido no solo a la División del Norte de Pancho Villa, sino también al selecto grupo de élite militar villista, denominado Los Dorados de Villa; ahora, en 1942, Antolín Jiménez era el presidente de la Asociación Nacional de Charros y con esa investidura se presenta ante el Presidente Ávila Camacho a poner a las órdenes y al servicio de la Patria a los Charros de México, el Presidente agradeció el gesto patriótico.
Una fuerza considerable
El Presidente Ávila Camacho vió muy bien la propuesta de Antolín Jiménez, así que mandó llamar al Secretario de la Defensa Nacional, General Lázaro Cárdenas y a los abogados de la Presidencia de la República y ahí en el despacho presidencial los reunió a todos; el General Cárdenas le pregunta a Jiménez por el estado de fuerza de los charros, Jiménez responde que son 150,000 charros en todo el país, causando sorpresa pues ninguno de los presentes pensaba que hubiese tantos Charros, lo que también entusiasmó al Presidente y a Cárdenas, pero…..
“Pero son civiles” le dijo Cárdenas, expresando sus dudas y pensando que no todos accederían a enlistarse ni a entrar en acción en el remoto caso de ser necesario; Antolín Jiménez le responde: “Mi General Secretario, le aseguro que ningún charro mexicano se “raja”, somos gente ruda, de campo y habemos miles de charros que peleamos en la Revolución Mexicana, en la Guerra Cristera y en muchas otras batallas armadas y aunque hay gente sin experiencia, todos los charros mexicanos tenemos cuando menos un arma”; la iniciativa y el ofrecimiento de Antolín Jiménez fue aceptado por el Presidente. Ávila Camacho; los abogados de la Presidencia de la República sellaron legalmente el acuerdo, en él se estipulaba que losCharrosMexicanos se subordinaban a la Secretaría de la Defensa Nacional como una fuerza auxiliar para ser utilizados solo en caso de ser necesario; también la Sedena se obligaba a entrenar a las unidades charras en todo el país, dicha agrupación paramilitar se disolvería al finalizar la guerra o cuando así lo determinara el Gobierno Mexicano.
Sin embargo, nunca falta un pero, a pesar del patriótico ofrecimiento de los Charros, el General Lázaro Cárdenas guardaba ciertas dudas que después le comentaría al Presidente; pero a quien de plano no le agradó en absoluto este acuerdo, fue al recién estrenado Secretario General de la CTM, el histórico y legendario Fidel Velázquez Sánchez, quien se guardó para sí su desacuerdo, no dijo nada, pero se supo.
Charros bien entrenados y motivados, Charros de fibra.
Este grupo fue creado como apoyo auxiliar al Ejército Mexicano, previniendo una posible invasión alemana a México, estuvo conformado por 150,000 Charros Mexicanos comandados por su Comandante General Antolín Jiménez Gama, su nombre oficial fue Legión de Guerrilleros Mexicanos, en su estandarte lucía la figura de un charro a caballo con el lema “Todo por la Patria”. La Secretaría de la Defensa Nacional los organizó enpelotones y agrupamientos y eventualmente batallones y les dio entrenamiento militar, llegando a formar 250 agrupamientos de Charros repartidos en todo el país.
Durante un año, todos los domingos los Charros Mexicanos recibieron riguroso, exhaustivo e intensivo adiestramiento militar en todas las unidades, destacamentos y regimientos del Ejército Mexicano en todo el país, sin rajarse y con entusiasmo de fibra, hasta los más veteranos Charros aguantaron la dura disciplina militar; además del ejercicio físico, se adiestraban en el uso de armas de fuego, sable y machete, recibían también adiestramiento en la operación de artillería y vehículos militares para en caso de hacer alguna movilización; como retribución, algunos soldados pedían a los Charros les enseñaran algunas suertes de charrería.
Los Charros de la Legión de Guerrilleros Mexicanos mantenían un gran espíritu y un alto grado de entusiasmo y motivación, como parte de su adiestramiento, los militares los arengaban sobre el patriotismo y el honor, lealtad y respeto a la Bandera Nacional y los Charros absorbían muy bien el sentido patriótico y el concepto de la honra a la Bandera; sin embargo, saltó un detalle que molestó al Secretario de la Defensa Nacional, General Lázaro Cárdenas cuando se enteró de que después de su adiestramiento militar, Antolín Jiménez y los jefes de cada agrupamiento en cada Estado, se los llevaban para capacitarlos en técnicas de guerrilla, guerrilla urbana, asalto y secuestro, sabotaje, clandestinaje y todas las artes de un grupo guerrillero.
Orgullo Nacional
El Presidente Ávila Camacho estaba realmente entusiasmado con la postura y la actitud patriótica de los Charros Mexicanos, en todo el país existía el temor de un ataque de Hitler y las Potencias del Eje hacia México y sin embargo se percibía un ambiente de real apoyo y solidaridad con las medidas adoptadas por Ávila Camacho y la población, aunque con cierto temor a la guerra, se había reunido en torno a su Presidente, respaldándolo y se respiraba una gran unidad nacional entre los mexicanos.
La noticia de la incorporación de los Charros de México para resguardar a la patria de posibles ataques había despertado en la sociedad un verdadero sentido de orgullo y admiración hacia la Charrería Nacional y hacia el Presidente Ávila Camacho, quien dispuso la fecha del 16 de septiembre de 1942 para abanderar oficialmente a la Legión de Guerrilleros Mexicanos, en el Zócalo de la Ciudad de México, a donde ese día llegó Antolín Jiménez acompañado de 1,500 Charros, quienes serían abanderados por el Presidente en representación de todos los Charros Mexicanos, encontrándose con la sorpresa de que de la noche a la mañana la plancha del Zócalo estaba completamente ocupada por trabajadores y líderes de la CTM en apoyo al Presidente Ávila Camacho, quien al llegar al lugar, no le quedó más remedio que dejarse querer por la CTM y su líder Fidel Velázquez, ante quien no pudo ocultar su enojo. La prensa aludió el boicot de la CTM a los Charros, a posibles celos de la central obrera, acostumbrada a estar siempre al lado del poder presidencial y tal vez ahora con los Charros tan cercanos al Presidente, eso les haya molestado y causado algún celo.
En agosto de 1943, después de un adiestramiento militar, el Secretario de la Asociación Nacional de Charros, Francisco “El Charro” Aguayo fue victima de un atentado a balazos del que resultó ileso; Aguayo, quien además era luchador profesional y actor, no acusó nunca a nadie, sin embargo, la prensa, sin tener ni una sola prueba,le achacó el atentado a la CTM.
Finalmente, el 16 de septiembre de 1943, el Presidente Ávila Camacho nombró ese día como “Día del Acercamiento Nacional”, abanderando oficialmente a la Legión de Guerrilleros Mexicanos, expidiendo un decreto mediante el que se declaraba a los Charros Mexicanos como una reserva del Ejército Mexicano y que como tal, debían formar parte de los desfiles militares en todo el país; es por eso que desde esa fecha, la Asociación Nacional de Charros cierra los desfiles militares en todo el país, poniendo un colorido y patriótico remate a estos eventos exaltando el orgullo nacional y la mexicanidad.
Al final de cuentas los Charros de México no entraron en combate porque no hubo necesidad de ello, pero si colaboraron con el Ejército en labores de patrullaje, principalmente en pueblos, sierras, zonas rurales y pueblos apartados ya que al estar conformados en 250 agrupamientos tenían cubierto el territorio nacional completo. La participación de los Charros fue un gran éxito y una decisión muy atinada del Presidente Ávila Camacho, quien estaba muy contento con el desempeño de los Charros, que además contribuyeron a crear un ambiente de cohesión y unidad nacional entre el pueblo mexicano y sus autoridades; emanando de ello un sentimiento de confianza y orgullo entre la sociedad mexicana.
Las suspicacias del General Cárdenas
Desde un principio, el Secretario de la Defensa Nacional vió en la propuesta de Antolín Jiménez algo que no le gustó, él sospechó de un trasfondo político detrás del ofrecimiento de los Charros; Cárdenas creyó que había un interés particular de Jiménez en este asunto; debemos recordar que tanto Ávila Camacho, como Cárdenas y Jiménez eran hombres de armas, curtidos en decenas de batallas en la Revolución Mexicana, la Guerra Cristera y otros movimientos armados, por lo tanto era natural el sospechar y el dudar, ya que se habían formado en una época muy turbulenta en donde las traiciones eran muy comunes y frecuentes.
El General Cárdenas investigó a Antolín Jiménez hasta por debajo de las piedras, llevándole al Presidente la lista de todas sus preocupaciones respecto al jefe de los Charros; tan exhaustiva fue la investigación que la gente Cárdenas encontró hasta la hoja de adscripción de Antolín Jiménez a la División del Norte, estuvo bajo las órdenes del General Manuel Chao; brilló en la épica batalla de Torreón en 1914; encontraron hasta el nombramiento de Jiménez como Teniente Coronel firmado por el General Manuel Medinabeytia; la pista lo sigue hasta después de la Revolución, donde lo ubican como Inspector de Alcoholes y Recaudación de Impuestos, donde hizo un capital, se informa se le encontró una bolsa con oro que aseguró se la regaló Pancho Villa; fue cuatro veces diputado por la Confederación de Partidos Comunistas de México, el informe de Cárdenas señalaba también que Antolín Jiménez había recibido tres balazos en batalla y que su hombre de confianza era otro peligroso comunista, el luchador y actor Francisco “El Charro” Aguayo; para rematar, Cárdenas le informa al Presidente que Jiménez, siendo Diputado Federal acusó públicamente a Calles y Obregón de haber asesinado a Pancho Villa.
El Presidente Ávila Camacho leyó el informe de inteligencia de Cárdenas y se sonrió diciendo: “Por Dios Lázaro, tu también tienes dos balazos recibidos en batalla, fuiste Presidente, tu gobierno también fue de corte socialista y ahora eres el Secretario de la Defensa, ¿qué te preocupa de este hombre?”
Cárdenas respondió: “Jiménez actúa por motivos personales, necesita atención para renacer en la política, además, Señor Presidente, hemos creado y entrenado a un ejército de potenciales guerrilleros”
“No te preocupes Lázaro, ellos no serán un peligro” sentenció el Presidente Ávila Camacho…y nunca lo fueron!!
Termina la guerra
En 1945 finaliza la Segunda Guerra Mundial con el derrumbe de las Potencias del Eje, por lo tanto, la Legión de Guerrilleros Mexicanos es disuelta formal, oficial y legalmente, el Gobierno de la República y el pueblo mexicano quedaron muy agradecidos con los Charros Mexicanos por ese gesto de alto patriotismo que quedó marcado en los mexicanos, por el factor de unidad nacional que con su actitud construyeron en todo el país y por el orgullo de identidad nacional que generaron en su tiempo y en las siguientes generaciones hasta la actualidad.
El Teniente Coronel Villista Antolín Jiménez Gama continuó como Presidente de la Asociación Nacional de Charros hasta 1946, cuando Antolín, representando a los Charros de México se negó a apoyar al candidato presidencial Miguel Alemán Valdés, lo que generó discrepancias dentro de la Charrería Nacional, entonces comprendió que su tiempo había terminado, renunció y colgó el traje de Charro para siempre, dedicándose por completo a su familia.
El Teniente Coronel Villista Pedro Héctor Antolín Jiménez y Gama fallece el 8 de febrero de 1975 en la Ciudad de México a los 84 años.
Piales y manganas
+ En los Archivos Históricos de la SEDENA, no existe registro de la Legión de Guerrilleros Mexicanos, se cree que el General Secretario Lázaro Cárdenas lo haya eliminado.
+ El legado histórico de Antolín Jiménez radica en el orgullo, el respeto y la admiración que se ganó el Charro Mexicano, gracias a su patriótica contribución a la defensa de la Patria; respeto y admiración que continuó a través de las generaciones, aunque muy pocos sepan el porqué.
+ Oficialmente la Asociación Nacional de Charros forma la Segunda Reserva del Ejército Mexicano.
+ Oficialmente la Asociación Nacional de Charros tiene la distinción de cerrar el Desfile Militar del 16 de septiembre, marchando detrás del Ejército Mexicano; contrario a lo que la gente cree cuando se pregunta el “por qué mandaron a los Charros hasta mero atrás”, es una equivocación completa, esa es una distinción que el Ejército hace a la Charrería Nacional como homenaje a su patriotismo, por eso los distingue con el honor de cerrar el desfile con su colorido, porte y orgullo; esta distinción aplica en todo el territorio nacional.
+ La forma en que los Charros saludan a la Bandera Nacional es diferente al saludo civil y al saludo militar; los Charros no se quitan el sombrero, saludan en posición de firmes, si están apeados, colocando su mano derecha justo junto al ala del sombrero a la altura de la sien y con la palma hacia afuera, saludo de máximo respeto,aceptado y reconocido por la SEDENA.
+ Al igual que los militares y por reglamento, el Charro debe portar siempre su traje completo, impecable, de modo correcto y su porte debe altivo y reflejar el orgullo y la identidad mexicana en las personas que lo vean.
+ Por último, díganme ¿quién de ustedes no se ha emocionado y escuchado los aplausos de la gente cuando se alcanza a distinguir la columna de Charros que viene cerrando el desfile?
Referencias Bibliográficas:
+ bbc.com
+ mexicodesconocido.com.mx
+ relatosehistorias.mx
+ bibliotecavirtual.dgb.umich.mx
+ mxc.com.mx
+ oem.com.mx
+ dw.com
+ chilango.com
+ infobae.com
+ youtube.com
+ es.wikipedia.org